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Dificultad para tragar (disfagia): causas, pruebas y cuándo acudir al médico con urgencia

La disfagia es la sensación de que los alimentos o los líquidos no pasan con facilidad de la boca al estómago. Se distingue la disfagia orofaríngea (dificultad para iniciar la deglución, tos y atragantamiento) de la disfagia esofágica (sensación de que el alimento se queda atascado tras tragar); las causas van del reflujo y las estenosis a la esofagitis eosinofílica y la acalasia, pasando por enfermedades neurológicas y cáncer. Explicamos cómo distinguir los dos tipos, qué pruebas se hacen y qué síntomas exigen un estudio rápido.

Redakcja VitMode — Żywienie, suplementy i treningel equipo editorial de VitMode, sin autores individualesPublicado13 min de lectura
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Autor
Redakcja VitMode — Żywienie, suplementy i trening — el equipo editorial de VitMode, sin autores individuales
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Elaborado a partir de fuentes primarias: ensayos clínicos, metaanálisis y guías. Describimos los resultados de los estudios por separado de nuestra interpretación.
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Índice

¿Qué es la disfagia y por qué no debe restársele importancia?

Tragar es un proceso complejo en el que participan los músculos de la boca y la garganta, los nervios craneales, el cerebro y los músculos del esófago. Una alteración en cualquier fase puede producir disfagia. En la práctica clínica importa sobre todo una distinción: ¿la dificultad afecta al inicio mismo de la deglución (disfagia orofaríngea) o a la sensación de que el alimento «se ha quedado atascado» después de tragarlo (disfagia esofágica)? De ello dependen las causas, las pruebas y la urgencia del estudio.

En este artículo no tratamos la sensación de bulto en la garganta sin dificultad para tragar alimentos, que abordamos aparte en el artículo sobre el globo faríngeo. Tampoco analizamos el dolor al tragar (odinofagia), aunque a menudo acompaña a la disfagia. Nos centramos en cómo reconocer el tipo de disfagia, cómo es el estudio y qué síntomas deben llevar a una consulta rápida.

Disfagia orofaríngea y esofágica: ¿cómo distinguirlas?

La disfagia orofaríngea afecta a la primera fase de la deglución, controlada por el cerebro. Los pacientes describen dificultad para iniciar la deglución, tos o atragantamiento durante o justo después de tragar, salida de alimento por la nariz, voz húmeda o «gorgoteante» tras comer y neumonías repetidas. Las causas típicas son enfermedades neurológicas (ictus, enfermedad de Parkinson, enfermedades neuromusculares, demencia), lesiones de la faringe y la laringe (tumores, secuelas de radioterapia) y un divertículo faringoesofágico.

La disfagia esofágica afecta al tramo posterior. El paciente suele poder iniciar la deglución pero, al cabo de un momento, siente que el alimento se detiene tras el esternón o a la altura del cuello. El lugar donde se siente no siempre coincide con el sitio del obstáculo, por lo que no debe tomarse como un indicador exacto. La causa puede ser un estrechamiento (mecánica) o un trastorno del movimiento del esófago (funcional).

CaracterísticaOrofaríngeaEsofágica
Momento del síntomaDurante la deglución o nada más iniciarlaUnos segundos después de tragar, sensación de alimento retenido
Síntomas característicosTos, atragantamiento, salida por la nariz, voz húmeda, neumonías repetidasSensación de atasco, regurgitación, dolor retroesternal, acidez
Causas típicasIctus, enfermedad de Parkinson, enfermedades neuromusculares, tumores de faringe, divertículo de ZenkerReflujo y estenosis, esofagitis eosinofílica, acalasia, anillos y membranas, cáncer
Primeras pruebasEvaluación de la deglución (videofluoroscopia, evaluación endoscópica de la deglución), consulta de ORL y neurologíaGastroscopia con biopsias, quizá estudio con contraste y manometría esofágica
Riesgo particularAspiración y neumonía, desnutriciónImpactación alimentaria, pérdida de peso, cáncer
Disfagia orofaríngea frente a esofágica

Una pista clínica importante se refiere a la consistencia. La dificultad con alimentos sólidos que con el tiempo afecta también a los líquidos es típica de los trastornos de la motilidad esofágica (por ejemplo, la acalasia). La dificultad al principio solo con sólidos, y progresiva, sugiere un obstáculo mecánico como una estenosis o un tumor. La dificultad con líquidos desde el comienzo, sobre todo con tos, apunta más a una causa orofaríngea o neurológica. Son solo pistas: el diagnóstico definitivo requiere pruebas.

Las causas más frecuentes de disfagia esofágica

Entre las causas de disfagia esofágica, cuatro grupos son los más importantes. El primero es la enfermedad por reflujo y sus consecuencias: una esofagitis crónica puede conducir a una estenosis que dificulta el paso de alimentos sólidos. Tratamos el reflujo y su manejo en la base de conocimiento. El segundo grupo es la esofagitis eosinofílica (EoE), una enfermedad inmunitaria crónica de la mucosa esofágica. El tercero son los trastornos de la motilidad, de los que la acalasia es el mejor conocido. El cuarto son los tumores del esófago y de la unión esofagogástrica, que hay que descartar en primer lugar, sobre todo en personas mayores.

Entre las causas más raras pero relevantes figuran los anillos y membranas del esófago, la esofagitis inducida por fármacos (cuando una pastilla se atasca e irrita la mucosa), las esofagitis infecciosas (por ejemplo fúngicas) en personas con defensas bajas, la compresión externa y los cambios tras la radioterapia. La disfagia también puede acompañar a enfermedades sistémicas como la esclerodermia. Como el abanico de posibilidades es amplio, no conviene adivinar la causa solo por los síntomas.

Esofagitis eosinofílica: ¿qué conviene saber?

La esofagitis eosinofílica (EoE) pasa fácilmente inadvertida porque una gastroscopia de aspecto normal no excluye la enfermedad: el diagnóstico requiere una biopsia. Una revisión publicada en JAMA estima la frecuencia de la EoE en unos 34,4 casos por 100 000 personas en Europa y Norteamérica. El diagnóstico se basa en síntomas de disfunción esofágica y en la presencia de al menos 15 eosinófilos por campo de gran aumento en la biopsia, tras descartar otras situaciones como el reflujo o la acalasia.

La buena noticia es que existe tratamiento. La guía del American College of Gastroenterology de 2025 enumera como enfoques recomendados: inhibidores de la bomba de protones, corticoides tópicos, una dieta de eliminación empírica, un fármaco biológico y la dilatación del esófago, con seguimiento de la respuesta clínica, endoscópica e histológica. En la revisión de JAMA, la respuesta histológica a los IBP fue del 41,7 % (frente al 13,3 % con placebo, datos observacionales) y a los corticoides tópicos del 64,9 % frente al 13,3 % (8 ensayos aleatorizados, 437 pacientes). Conviene por ello saber que tomar un IBP antes de la gastroscopia puede cambiar el aspecto de la biopsia: informe al médico de los fármacos que toma.

Acalasia y trastornos de la motilidad esofágica

La acalasia es un trastorno del movimiento del esófago en el que una peristalsis anormal se combina con una relajación insuficiente del esfínter esofágico inferior. Según la guía de la ACG, los pacientes refieren con más frecuencia disfagia para sólidos y líquidos, regurgitación y, a veces, dolor torácico, con o sin pérdida de peso. La manometría de alta resolución permite distinguir tres subtipos de acalasia; las pistas diagnósticas son, en la endoscopia, la retención de saliva y una unión gastroesofágica «fruncida» y, en el esofagograma, un esófago dilatado con aspecto de «pico de pájaro».

Como la acalasia se presenta a veces como un reflujo (acidez, regurgitación), a veces se trata erróneamente durante años con inhibidores de la bomba de protones. Si, a pesar del tratamiento del reflujo, aparecen disfagia progresiva y regurgitación de alimento sin digerir, conviene preguntar al médico por más estudios. El tratamiento de la acalasia (dilatación, miotomía, técnicas endoscópicas) requiere la decisión de un especialista en un centro con experiencia.

Los trastornos funcionales constituyen un grupo aparte e importante. Según la clasificación de Roma IV, los trastornos esofágicos funcionales comprenden síntomas como acidez, dolor torácico, disfagia o globo faríngeo que no se explican por lesiones mecánicas (estenosis, tumor, EoE), por trastornos motores mayores (acalasia, obstrucción del flujo, ausencia de contractilidad, espasmo esofágico distal, esófago en martillo neumático) ni por la enfermedad por reflujo. El diagnóstico funcional solo se establece tras descartar estas causas; los mecanismos supuestos son la hipersensibilidad visceral y la hipervigilancia.

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¿Qué pruebas se hacen ante una disfagia?

La elección de la prueba depende del tipo de disfagia sospechado. En la disfagia esofágica, la primera prueba suele ser la gastroscopia (endoscopia digestiva alta) con biopsias, incluso si la mucosa parece normal, para no pasar por alto una esofagitis eosinofílica. El papel de la endoscopia en la evaluación y el tratamiento de la disfagia (incluida la dilatación de estenosis) es objeto de recomendaciones de la American Society for Gastrointestinal Endoscopy (ASGE). Describimos el procedimiento y su preparación en la entrada de la base de conocimiento sobre la gastroscopia, y el papel de la biopsia en la entrada sobre biopsia.

Cuando la gastroscopia no explica la causa y la disfagia persiste, los pasos siguientes suelen ser un estudio esofágico con contraste y la manometría de alta resolución, que valora las contracciones del esófago y el funcionamiento de los esfínteres. En la disfagia orofaríngea se emplea la videofluoroscopia (estudio radiológico con contraste que registra la deglución) o la evaluación endoscópica de la deglución, además de la consulta de ORL y neurología. En casos seleccionados se necesita un TAC o una resonancia.

La conclusión práctica: la disfagia es uno de los signos de alarma individuales más fuertes, y entre las personas derivadas para un diagnóstico rápido una parte considerable tiene una enfermedad grave, no solo cáncer: también úlcera o estenosis. Esto no significa que toda disfagia sea un cáncer (en esta población el cáncer afectó a un 4 %), sino que el estudio no debe aplazarse.

¿Qué puede hacer hasta la cita? Comer con seguridad

Mito: «Si la gastroscopia es normal, no tengo ninguna enfermedad del esófago»

Mito

Una gastroscopia normal descarta la causa de la disfagia.

Realidad

La gastroscopia descarta muchas causas mecánicas, pero no todas. La esofagitis eosinofílica puede tener aspecto normal y el diagnóstico requiere una biopsia. La acalasia y otros trastornos de la motilidad a veces solo se detectan en la manometría o en el estudio con contraste. Una vez descartadas las lesiones mecánicas, los trastornos motores mayores y el reflujo, se puede hablar de trastornos esofágicos funcionales, pero es un diagnóstico de exclusión.

Igualmente errónea es la creencia de que la disfagia en las personas mayores es un «signo normal de la edad» que no requiere pruebas. Los trastornos de la deglución se hacen más frecuentes con la edad, pero no son la norma: son una señal para buscar la causa, porque la disfagia orofaríngea conlleva riesgo de aspiración y desnutrición, y la esofágica, riesgo de cáncer y estenosis.

¿Cuándo acudir al médico con urgencia? Banderas rojas y límites de este artículo

Resumen y recomendación editorial

PreguntaRespuesta breve
¿Hay que estudiar siempre una disfagia?Sí, si es nueva, persistente o creciente; es un síntoma de alarma (disfagia: OR 3,1 para cáncer en un servicio de acceso rápido)
¿Cuál es la primera prueba en la disfagia esofágica?Gastroscopia con biopsias, incluso con aspecto normal (EoE)
¿Una gastroscopia normal termina el estudio?No siempre: la acalasia y otros trastornos de la motilidad requieren manometría o estudio con contraste
¿Qué hacer ante tos y atragantamiento al comer?Evaluación de la deglución (videofluoroscopia o endoscópica), consulta de ORL y neurología
¿Se puede tratar la EoE?Es una enfermedad crónica, pero se trata con eficacia con IBP, corticoides tópicos, dieta, un biológico y dilatación
¿Disfagia significa cáncer?No: en el estudio el cáncer afectó a un 4 % de los derivados, pero una enfermedad benigna grave a un 13 %; el estudio es necesario
Disfagia: qué conviene recordar

La dificultad para tragar es un síntoma en el que el tiempo importa. La mayoría de las causas son tratables, y un diagnóstico precoz, ya sea de esofagitis eosinofílica, acalasia o enfermedad maligna, reduce el riesgo de complicaciones como el estrechamiento permanente del esófago, la aspiración o la desnutrición. Lo más sensato es concertar una valoración antes de que el síntoma se convierta en «lo normal».

Ante una dificultad para tragar no preguntamos si seguro que no es grave, sino qué es, y lo hacemos con la rapidez suficiente para que la respuesta aún importe.
Redacción de VitMode

Preguntas frecuentes

Lo más habitual es la sensación de alimento retenido tras el esternón o en la garganta, la necesidad de beber para pasar los bocados, la tos o el atragantamiento al comer y, a veces, regurgitación. En la disfagia orofaríngea se añaden dificultad para iniciar la deglución y voz húmeda tras comer. Cualquier síntoma persistente de este tipo merece comunicarse a un médico.

El estrés y la ansiedad pueden acentuar la sensación de opresión en la garganta (globo faríngeo) y las molestias esofágicas funcionales, pero el diagnóstico funcional solo se establece tras descartar causas mecánicas, trastornos de la motilidad y reflujo. No debe suponerse que la dificultad para tragar alimentos es puramente nerviosa antes de hacer el estudio básico.

No. En un estudio de pacientes derivados a un servicio de acceso rápido por cáncer digestivo alto, el cáncer apareció en alrededor del 4 % y una enfermedad benigna grave, como úlcera, estenosis o esofagitis grave, en alrededor del 13 %. La disfagia fue, sin embargo, un predictor significativo de cáncer (odds ratio 3,1), por lo que debe valorarse.

En la disfagia esofágica se suele empezar por una gastroscopia con biopsias y, si hace falta, un estudio con contraste y una manometría esofágica. En la disfagia orofaríngea se emplean la videofluoroscopia o la evaluación endoscópica de la deglución, además de la consulta de ORL y neurología. La elección de las pruebas depende de los síntomas.

Es una enfermedad inmunitaria crónica del esófago en la que se acumulan eosinófilos en la mucosa. En adultos se manifiesta sobre todo con disfagia e impactación alimentaria. El diagnóstico requiere una biopsia (al menos 15 eosinófilos por campo de gran aumento) y se trata, entre otros, con inhibidores de la bomba de protones, corticoides tópicos, dieta de eliminación, un fármaco biológico y dilatación del esófago.

Sí. La disfagia orofaríngea resulta con frecuencia de un ictus, una enfermedad de Parkinson, enfermedades neuromusculares o una demencia. La dificultad súbita para tragar con debilidad, trastornos del habla o falta de aire es una urgencia que requiere ayuda médica inmediata.

No deben empezarse por cuenta propia sin estudio, porque pueden enmascarar o retrasar el diagnóstico y modificar el aspecto de las biopsias si se sospecha esofagitis eosinofílica. Si ya los toma, informe a su médico. La decisión de usarlos corresponde al médico tras valorar la causa de la disfagia.

Fuentes (7)

Las fuentes están numeradas. Las referencias de PubMed se verifican automáticamente (identificador, título, año).

  1. 1Kapoor et al. 2005 — Predictive value of alarm features in a rapid access upper GI cancer service, GutPubMed
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  4. 4Vaezi et al. 2020 — ACG Clinical Guidelines: Diagnosis and Management of Achalasia, Am J GastroenterolPubMed
  5. 5Dellon et al. 2025 — ACG Clinical Guideline: Diagnosis and Management of Eosinophilic Esophagitis, Am J GastroenterolPubMed
  6. 6Aziz et al. 2016 — Functional Esophageal Disorders (Roma IV), GastroenterologyPubMed
  7. 7ASGE Standards of Practice Committee 2014 — The role of endoscopy in the evaluation and management of dysphagia, Gastrointest EndoscPubMed
VM

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