Gastroscopia (endoscopia del tracto digestivo superior)
Exploración endoscópica del esófago, el estómago y el duodeno que permite evaluar directamente la mucosa del tracto digestivo superior, tomar biopsias y realizar procedimientos terapéuticos en el mismo procedimiento.
Número de estudios
2
Seguridad
Requiere precaución
Tiempo hasta notar efectos
No aplica — la gastroscopia es una prueba diagnóstica (y potencialmente terapéutica), no una intervención farmacológica.
Para quién es
Índice
En resumen
Exploración endoscópica del esófago, el estómago y el duodeno que permite evaluar directamente la mucosa del tracto digestivo superior, tomar biopsias y realizar procedimientos terapéuticos en el mismo procedimiento.
- →Única prueba que permite la evaluación visual directa y la biopsia simultánea de la mucosa del esófago, el estómago y el duodeno
- →Permite detectar lesiones premalignas incipientes (esófago de Barrett, metaplasia intestinal gástrica) invisibles en las pruebas de imagen
- →Permite realizar hemostasia endoscópica inmediata en caso de hemorragia activa del tracto digestivo superior, sin necesidad de cirugía
| Tipo de prueba | Endoscopia del tracto digestivo superior (esófago, estómago, duodeno) con posibilidad de biopsia |
|---|---|
| Nivel de evidencia | Fuerte — prueba de primera elección en el diagnóstico de síntomas de alarma y enfermedades del tracto digestivo superior |
| Grupo objetivo | Personas con disfagia, reflujo crónico, hemorragia digestiva o anemia inexplicada |
| Alcance de la prueba | Esófago, estómago y bulbo junto con la parte descendente del duodeno |
| Duración | Habitualmente 5-15 minutos, más tiempo si se realizan procedimientos terapéuticos |
| Estatus | Prueba invasiva realizada en centros médicos, con anestesia local de la faringe y sedación intravenosa opcional |
Entender
Resumen
La gastroscopia, también llamada esofagogastroduodenoscopia (EGD) o endoscopia del tracto digestivo superior, consiste en introducir por la boca un endoscopio flexible con una cámara en el extremo, que permite la evaluación visual directa de la mucosa del esófago, el estómago y la parte inicial del duodeno. Al igual que la colonoscopia en el tracto digestivo inferior, la gastroscopia es una prueba a la vez diagnóstica y terapéutica — a través del canal de trabajo del endoscopio se pueden tomar biopsias para estudio histopatológico, realizar una prueba de Helicobacter pylori, controlar una hemorragia o dilatar una estenosis esofágica.
El valor clínico de la gastroscopia radica en que es la única prueba que permite ver directamente y, al mismo tiempo, biopsiar la mucosa del tracto digestivo superior — ninguna prueba de imagen (ecografía abdominal, tomografía computarizada) ofrece una resolución comparable en la evaluación de pequeñas lesiones de la mucosa, como úlceras incipientes, erosiones, metaplasia intestinal de la mucosa esofágica (esófago de Barrett) o lesiones sospechosas de malignidad. A diferencia de las pruebas funcionales, como la pH-metría esofágica, la gastroscopia evalúa la estructura del tejido y no su función, lo que hace que ambos tipos de pruebas sean complementarios y no intercambiables.
La prueba se solicita en contextos clínicos muy variados. La indicación más frecuente son los llamados síntomas de alarma que acompañan a las molestias del tracto digestivo superior — dificultad para tragar (disfagia), pérdida de peso no intencionada, vómitos persistentes, hemorragia digestiva (vómitos en posos de café, heces alquitranadas) o anemia ferropénica sin causa evidente. Otra indicación frecuente es la enfermedad por reflujo gastroesofágico crónica y resistente al tratamiento, especialmente en personas mayores de 45-50 años o con factores de riesgo adicionales, en las que el objetivo de la prueba es descartar el esófago de Barrett o lesiones neoplásicas incipientes. La gastroscopia también se solicita de forma rutinaria en el diagnóstico de la infección por Helicobacter pylori resistente al tratamiento, en el seguimiento de lesiones premalignas gástricas conocidas y en el diagnóstico urgente de hemorragia digestiva alta aguda.
En la práctica, la preparación para la gastroscopia es mucho más sencilla que la de la colonoscopia — solo requiere permanecer en ayunas habitualmente entre 6 y 8 horas antes de la prueba, sin necesidad de tomar preparados laxantes. La propia exploración suele durar entre 5 y 15 minutos y puede realizarse con anestesia local de la faringe (en forma de espray) con o sin sedación intravenosa adicional, según las preferencias del paciente y del centro. Después de la prueba se recomienda abstenerse de comer y beber durante una o dos horas debido a la anestesia faríngea, para evitar la aspiración. El médico suele mostrar el resultado macroscópico de inmediato, mientras que el resultado histopatológico de las biopsias tomadas está disponible al cabo de 1-2 semanas.
En torno a la gastroscopia han surgido varios malentendidos recurrentes. Algunos pacientes temen que la prueba conlleve una sensación de ahogo o náuseas durante toda su duración — en realidad, los endoscopios modernos y finos, junto con la anestesia local de la faringe, limitan considerablemente el reflejo nauseoso, y la experiencia de la mayoría de los pacientes se reduce a unos momentos desagradables pero breves al comienzo de la prueba. Otra idea errónea es considerar los síntomas de reflujo como base suficiente para un autodiagnóstico sin necesidad de exploración — muchas enfermedades más graves, incluidas lesiones neoplásicas incipientes, pueden dar síntomas idénticos a los de una simple acidez.
La gastroscopia sigue siendo la prueba de primera elección en el diagnóstico de síntomas de alarma y molestias crónicas del tracto digestivo superior, combinando la precisión de la evaluación visual de la mucosa con la posibilidad de tomar material diagnóstico o realizar una intervención terapéutica de inmediato. La decisión sobre las indicaciones de la prueba, su urgencia y la frecuencia de posibles controles conviene establecerla siempre con el médico responsable, teniendo en cuenta la naturaleza de los síntomas, la edad y los factores de riesgo individuales del paciente.
Mecanismo de acción
La eficacia diagnóstica de la gastroscopia se basa en varios mecanismos técnicos complementarios. El primero es la propia construcción del endoscopio — un tubo flexible de un diámetro habitual de 9-11 milímetros, equipado con una fuente de luz, una cámara de alta resolución en el extremo distal y un canal de trabajo, que se introduce por la boca o, en la variante transnasal, por la nariz, y se desplaza a través del esófago y el estómago hasta el bulbo y la parte descendente del duodeno. La anestesia local de la faringe con espray de lidocaína suprime el reflejo nauseoso provocado por la irritación mecánica de la pared posterior de la faringe durante la introducción del endoscopio.
El segundo elemento es la insuflación de aire o dióxido de carbono en la luz del tracto digestivo, que — igual que en la colonoscopia — distiende las paredes del esófago y el estómago, aplanando sus pliegues y permitiendo la visualización completa de la mucosa, incluidas zonas que se ocultan en los pliegues de la pared gástrica, especialmente a lo largo de la curvatura mayor y en la región pilórica.
El tercer mecanismo es un recorrido de exploración sistemático y estandarizado que abarca todos los segmentos anatómicos del tracto digestivo superior — el esófago (con especial atención a la unión esofagogástrica, donde se desarrolla el esófago de Barrett), el fondo, el cuerpo y la región pilórica del estómago, y a continuación el bulbo y la parte descendente del duodeno. Los endoscopios modernos utilizan imagen de banda estrecha (NBI) y aumento óptico, que revelan cambios sutiles en el patrón vascular y la arquitectura de la mucosa, aumentando la sensibilidad para detectar lesiones neoplásicas incipientes y metaplasia intestinal, difíciles de apreciar con luz blanca.
El cuarto mecanismo, decisivo para el valor clínico de la prueba, es la capacidad de obtener material tisular y realizar procedimientos terapéuticos a través del canal de trabajo del endoscopio en la misma sesión. Las pinzas de biopsia toman pequeños fragmentos de mucosa para evaluación histopatológica o para la prueba rápida de la ureasa que detecta Helicobacter pylori, mientras que, en caso de hemorragia activa, ese mismo canal de trabajo permite introducir instrumentos para hemostasia endoscópica — clips mecánicos, sondas térmicas o soluciones esclerosantes — sin necesidad de una intervención quirúrgica independiente.
Introducción del endoscopio y anestesia local de la faringe
El endoscopio flexible se introduce por la boca o la nariz tras anestesiar la faringe con espray, lo que suprime el reflejo nauseoso.
Insuflación y distensión de la pared del tracto digestivo
El aire o dióxido de carbono distiende el esófago y el estómago, aplanando los pliegues y dejando la mucosa expuesta para su evaluación.
Evaluación sistemática de todos los segmentos
El médico evalúa sucesivamente el esófago, el estómago y el duodeno siguiendo un recorrido estandarizado, utilizando imagen de banda estrecha para detectar cambios sutiles.
Biopsia e intervención terapéutica en la misma sesión
El canal de trabajo del endoscopio permite tomar biopsias, realizar la prueba de Helicobacter pylori o llevar a cabo hemostasia inmediata en caso de hemorragia activa.
Evidencia: sólida — basado en 2 estudios de esta base de datos.
Beneficios
Mitos frecuentes
MitoLa gastroscopia siempre conlleva un fuerte reflejo nauseoso y mucha molestia durante toda su duración.
RealidadLa anestesia local de la faringe y los endoscopios modernos y finos limitan considerablemente el reflejo nauseoso — para la mayoría de los pacientes, lo más desagradable es solo el breve momento de introducción del endoscopio.
MitoLos síntomas de acidez siempre pueden reconocerse y tratarse por cuenta propia sin necesidad de prueba.
RealidadMuchas enfermedades más graves del tracto digestivo superior, incluidas lesiones neoplásicas incipientes y el esófago de Barrett, pueden dar síntomas indistinguibles de una simple acidez sin realizar una exploración endoscópica.
MitoLa gastroscopia solo es necesaria en caso de dolor abdominal intenso.
RealidadLa prueba también se solicita ante síntomas aparentemente leves, como una anemia leve crónica o molestias inespecíficas prolongadas en el epigastrio, que pueden ser señal de una enfermedad más grave.
MitoDespués de una gastroscopia no se puede hacer vida normal durante todo el día.
RealidadSin sedación intravenosa, el paciente puede retomar su actividad normal prácticamente en cuanto desaparece el efecto de la anestesia faríngea; las restricciones para conducir se aplican principalmente tras el uso de sedación.
Formas y variantes
Gastroscopia (endoscopia del tracto digestivo superior) existe en varias formas que difieren en biodisponibilidad y uso — la forma elegida influye realmente en la eficacia de la suplementación.
Gastroscopia diagnóstica estándar
Evaluación visual de la mucosa del esófago, el estómago y el duodeno con posibilidad de tomar biopsias para estudio histopatológico.
Recomendado para: Diagnóstico de síntomas, cribado del esófago de Barrett y evaluación de la infección por Helicobacter pylori
Gastroscopia terapéutica
Exploración combinada con hemostasia de una hemorragia, dilatación de una estenosis o extirpación de un pólipo a través del canal de trabajo del endoscopio.
Recomendado para: Tratamiento de hemorragia activa, estenosis esofágicas o lesiones polipoideas en la misma sesión
Gastroscopia transnasal con endoscopio fino
Variante con introducción de un endoscopio más fino por la nariz en lugar de la boca, habitualmente sin necesidad de sedación intravenosa.
Recomendado para: Personas con reflejo nauseoso intenso o que prefieren la prueba sin sedación
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Práctica
Preguntas frecuentes
El procedimiento en sí no es doloroso, aunque en algunos pacientes provoca un reflejo nauseoso transitorio durante la introducción del endoscopio. La anestesia local de la faringe y la sedación intravenosa opcional limitan considerablemente la molestia.
Sí, habitualmente se recomienda no comer durante al menos 6-8 horas y no beber durante 2-4 horas antes de la prueba, para que el estómago esté vacío y permita una visualización completa de la mucosa.
La propia exploración diagnóstica suele durar entre 5 y 15 minutos, aunque este tiempo puede alargarse si se realizan biopsias o procedimientos terapéuticos, como el control de una hemorragia.
Si se ha usado anestesia local de la faringe, se recomienda esperar habitualmente 1-2 horas antes de comer y beber, hasta que desaparezca el efecto de la anestesia y se recupere el reflejo normal de deglución, lo que evita la aspiración.
Sí, es una de las pruebas más eficaces para detectar lesiones neoplásicas y premalignas incipientes del estómago y el esófago, especialmente combinada con imagen moderna de banda estrecha y biopsia dirigida de zonas sospechosas.
Con qué combinar
Buenas combinaciones
Inhibidores de la bomba de protones (IBP) — El tratamiento con inhibidores de la bomba de protones y la gastroscopia suelen considerarse conjuntamente en la enfermedad por reflujo crónica — la prueba permite evaluar la eficacia del tratamiento y descartar complicaciones
Vitamina B12 — La gastritis atrófica crónica detectada en la gastroscopia puede alterar la absorción de vitamina B12, por lo que ambas pruebas a veces se solicitan juntas
Colonoscopia — Ante una hemorragia digestiva inexplicada o anemia, el médico suele solicitar ambas pruebas endoscópicas para evaluar conjuntamente el tracto digestivo superior e inferior
Seguridad
Efectos secundarios y contraindicaciones
Posibles efectos secundarios
Molestia faríngea transitoria, ronquera o sensación de irritación tras la prueba, que suele resolverse en un día
Distensión abdominal y sensación de plenitud en el epigastrio debida al aire residual en el estómago
Riesgo de sangrado tras una biopsia o un procedimiento terapéutico, habitualmente leve y autolimitado
Riesgo poco frecuente de perforación esofágica o gástrica, estimado en menos de 1 por cada 1000 pruebas diagnósticas, mayor en procedimientos terapéuticos
Reacciones relacionadas con la sedación intravenosa, si se emplea — descenso de la tensión arterial, depresión respiratoria, que requieren monitorización durante la prueba
Contraindicaciones
Sospecha de perforación del tracto digestivo o peritonitis grave e inestable
Inestabilidad cardiorrespiratoria que impide realizar la prueba y una eventual sedación con seguridad
Infarto de miocardio reciente u otra enfermedad cardiovascular aguda descompensada — habitualmente requiere posponer la prueba hasta la estabilización
Sospecha de aneurisma aórtico torácico extenso en proximidad directa al esófago
Falta de colaboración del paciente que impida introducir y mantener el endoscopio con seguridad
Interacciones
Los anticoagulantes y antiagregantes (warfarina, anticoagulantes orales no antagonistas de la vitamina K, clopidogrel) pueden requerir suspensión temporal antes de una biopsia o procedimiento terapéutico programado
Los inhibidores de la bomba de protones tomados antes de la prueba pueden enmascarar úlceras o reducir la sensibilidad de la prueba de la ureasa para Helicobacter pylori, por lo que a veces se recomienda su suspensión temporal antes de la prueba diagnóstica de la infección
Un ayuno insuficiente antes de la prueba aumenta el riesgo de aspiración de contenido gástrico durante la anestesia o la sedación
Los antiácidos tomados justo antes de la prueba pueden dificultar la evaluación de la mucosa al dejar un residuo sobre su superficie
La sedación intravenosa (propofol, benzodiazepinas, opioides) interactúa con otros fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central y requiere la presencia de un acompañante tras la prueba
Una comida o bebida reciente, incluso en pequeña cantidad, puede obligar a posponer la prueba por el riesgo de visualización incompleta y aspiración
¿Merece la pena tomarlo?
Para quién es
- Personas con dificultad para tragar, vómitos persistentes o pérdida de peso no intencionada
- Personas con enfermedad por reflujo gastroesofágico crónica y resistente al tratamiento, especialmente después de los 45-50 años
- Pacientes con sospecha de hemorragia digestiva alta o anemia ferropénica inexplicada
- Pacientes con infección por Helicobacter pylori resistente al tratamiento o recurrente que requieren evaluación estructural de la mucosa
No recomendado para
- Sospecha de perforación del tracto digestivo o peritonitis grave e inestable
- Inestabilidad cardiorrespiratoria que impide realizar la prueba y una eventual sedación con seguridad
- Infarto de miocardio reciente u otra enfermedad cardiovascular aguda descompensada — habitualmente requiere posponer la prueba hasta la estabilización
- Sospecha de aneurisma aórtico torácico extenso en proximidad directa al esófago
- Falta de colaboración del paciente que impida introducir y mantener el endoscopio con seguridad
Evidencia
Cosas que conviene saber
La gastroscopia es la única prueba que permite la evaluación visual y la biopsia simultáneas de la mucosa del esófago, el estómago y el duodeno en un mismo procedimiento.
Los endoscopios modernos con imagen de banda estrecha (NBI) aumentan la detección de lesiones metaplásicas y neoplásicas incipientes invisibles con luz blanca.
La prueba de la ureasa que detecta Helicobacter pylori puede realizarse con la misma biopsia de mucosa tomada durante la exploración, sin necesidad de un procedimiento aparte.
La variante transnasal con endoscopio más fino permite a algunos pacientes realizar la prueba sin sedación intravenosa y volver antes a su actividad diaria.
Estudios
El rendimiento diagnóstico de la endoscopia digestiva alta es significativamente mayor cuando la prueba se realiza conforme a indicaciones clínicas justificadas, en particular en la hemorragia digestiva y la disfagia.
Zullo A. et al., Digestive and Liver Disease, 2019
ACG Clinical Guideline: Upper Gastrointestinal and Ulcer Bleeding
Evidencia sólidaLaine L, Barkun AN, Saltzman JR, Martel M, Leontiadis GI · American Journal of Gastroenterology · 2021
Guía clínica del American College of Gastroenterology sobre el papel de la gastroscopia urgente y de los métodos endoscópicos de hemostasia en el diagnóstico y tratamiento de la hemorragia digestiva alta.
Ver estudioDiagnostic yield of upper endoscopy according to appropriateness: A systematic review
Evidencia moderadaZullo A, Manta R, De Francesco V, Fiorini G, Hassan C, Vaira D · Digestive and Liver Disease · 2019
Revisión sistemática que muestra que el rendimiento diagnóstico de la gastroscopia es significativamente mayor cuando la prueba se solicita conforme a indicaciones clínicas justificadas, especialmente en la hemorragia y la disfagia.
Ver estudioFuentes y bibliografía
- Laine et al. 2021 — American Journal of Gastroenterology
- Zullo et al. 2019 — Digestive and Liver Disease
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