Hidrocele y espermatocele (quiste de epidídimo): diferencias y cuándo tratar
Un escroto aumentado de tamaño sin dolor suele ser un hidrocele, un espermatocele (quiste de epidídimo), un varicocele o una hernia, y distinguirlos requiere exploración y ecografía. Los hidroceles y quistes normalmente no necesitan tratamiento si no dan molestias; cuando se plantea un procedimiento, se compara la aspiración con esclerosis y la cirugía: en un metanálisis de cinco pequeños ensayos aleatorizados (335 pacientes) las recurrencias fueron unas nueve veces más frecuentes tras la esclerosis (RR 9,43), con una curación clínica similar. Explicamos las diferencias, el papel de la ecografía, las indicaciones de tratamiento y los síntomas que obligan a buscar un tumor.
VMRedakcja VitMode — Hormony i endokrynologiael equipo editorial de VitMode, sin autores individualesPublicado12 min de lecturaQuedan unos 12 min
Cómo se elaboró este texto
Autor
Redakcja VitMode — Hormony i endokrynologia — el equipo editorial de VitMode, sin autores individuales
Método
Elaborado a partir de fuentes primarias: ensayos clínicos, metaanálisis y guías. Describimos los resultados de los estudios por separado de nuestra interpretación.
Verificación de las fuentes
Los trabajos de PubMed citados se comprueban automáticamente (identificador, título y año de publicación).
Revisión médica
ninguna — este texto no ha sido revisado por un médico
Hidrocele o quiste de epidídimo: la respuesta más breve
Un escroto aumentado de tamaño, una sensación de pesadez o una 'bolita' palpable junto al testículo es un motivo frecuente de consulta al urólogo. El cambio puede parecer preocupante, sobre todo porque un escroto hinchado se asocia con el cáncer de testículo; en la práctica, la gran mayoría de estas consultas corresponde a lesiones extratesticulares benignas: hidrocele, quiste de epidídimo, varicocele o hernia inguinal. Distinguirlas no es sencillo para el propio paciente, y una ecografía escrotal bien hecha suele resolver la duda en una sola visita.
En este artículo ordenamos las diferencias entre las lesiones escrotales más frecuentes, explicamos cuándo basta la observación, cuándo se plantea la aspiración con esclerosis y cuándo la cirugía, y qué indican los síntomas de alarma. No tratamos aquí el dolor testicular repentino e intenso (de la torsión testicular y la epididimitis escribimos aparte, en el artículo sobre el dolor testicular) ni el efecto de las varices del cordón espermático sobre la fertilidad, al que se dedica un texto distinto sobre varicocele y calidad del semen.
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Qué son el hidrocele, el quiste de epidídimo, el varicocele y la hernia: una comparación
El testículo se encuentra dentro de la túnica vaginal, una fina membrana serosa, entre cuyas capas hay fisiológicamente una pequeña cantidad de líquido. El hidrocele se forma cuando el líquido se acumula en exceso, casi siempre por un desequilibrio entre su producción y su absorción. En recién nacidos y lactantes el hidrocele suele estar relacionado con la persistencia del conducto peritoneovaginal, que comunica la cavidad peritoneal con el escroto. En adultos aparece a menudo sin causa identificable (hidrocele primario) y, de forma secundaria, puede acompañar a una epididimitis, un traumatismo, un procedimiento en la región inguinal y también un tumor testicular.
Un quiste de epidídimo y un espermatocele son vesículas llenas de líquido que se desarrollan en el epidídimo, el fino tubo enrollado situado en la cara posterior del testículo, donde los espermatozoides maduran y se almacenan. El espermatocele contiene líquido con espermatozoides y el quiste de epidídimo un líquido claro sin ellos; en la práctica clínica y en la ecografía la distinción carece de importancia mayor, y ambos términos se usan a menudo indistintamente. Estas lesiones suelen ser indoloras, crecen despacio y aparecen sobre todo en adultos.
Lesión
Qué es
Cómo suele verse en la exploración
Manejo habitual
Hidrocele
Líquido entre las capas de la túnica vaginal
Tumefacción lisa y tensa que rodea el testículo; a menudo se transilumina con una linterna
Observación; aspiración con esclerosis o cirugía si da molestias
Quiste de epidídimo / espermatocele
Quiste originado en el epidídimo
'Bolita' redonda y lisa por encima y detrás del testículo, separada de él
Observación; procedimiento si hay molestias o gran tamaño
Varicocele (varices del cordón)
Venas dilatadas del plexo pampiniforme
'Bolsa de gusanos', peor de pie, menor al tumbarse
Observación; tratamiento si hay dolor o alteraciones del semen
Hernia inguinal
Intestino o epiplón que protruye por el conducto inguinal
Aumenta con la tos y el esfuerzo, se reduce al tumbarse; pueden oírse ruidos intestinales
Normalmente cirugía; urgente si se estrangula
Tumor testicular
Cáncer o lesión dentro del testículo
Lesión dura, normalmente indolora, o aumento del propio testículo
Estudio urológico urgente
Las lesiones extratesticulares del escroto más frecuentes: diferencias aproximadas (el diagnóstico final requiere exploración y ecografía)
Dos pistas son útiles para distinguirlas uno mismo, pero ninguna decide el diagnóstico. Primero, el quiste de epidídimo suele palparse como una estructura redonda separada junto al testículo, mientras que en el hidrocele el líquido rodea todo el testículo, que entonces resulta difícil de palpar. Segundo, una lesión que cambia de tamaño con la postura y la tos sugiere una hernia o varices. Además, el médico valora si puede palparse el cordón espermático por encima de la lesión (típico del hidrocele, no de una hernia que desciende al escroto) y si la lesión se transilumina con una linterna. Solo estas exploraciones y la ecografía permiten distinguirla con seguridad de las lesiones dentro del testículo.
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El papel de la ecografía escrotal: qué puede distinguir y qué no
La ecografía escrotal es la prueba de primera elección porque es no invasiva, rápida y distingue bien el líquido de las estructuras sólidas. Muestra el testículo, el epidídimo, la túnica vaginal y los vasos del cordón: en el hidrocele se ve líquido alrededor de un testículo normal, en el quiste de epidídimo una estructura redonda llena de líquido relacionada con el epidídimo, en las varices vasos dilatados y tortuosos. También es importante que la ecografía permite comprobar que el propio testículo es normal, es decir, descartar un tumor oculto tras el líquido. Un hidrocele puede estar tan tenso que impide palpar bien el testículo; por eso, antes de cualquier decisión de tratamiento se recomienda una prueba de imagen y no solo la palpación.
Hay situaciones en que la ecografía debe complementarse: la imagen es equívoca, en la lesión se ve un componente sólido o tabiques, un quiste crece rápido o se sospecha un proceso tumoral o inflamatorio. Entonces el urólogo puede solicitar repetir la ecografía pasado un tiempo, una resonancia y, si se sospecha un tumor testicular, marcadores tumorales y más estudios. En un hidrocele secundario, por ejemplo tras una epididimitis o un traumatismo, se trata primero su causa.
04
¿Hay que tratar un hidrocele o un quiste?
Si la lesión no duele, no interfiere en las actividades diarias y no despierta sospechas en la ecografía, lo habitual es la observación. Los hidroceles y quistes de epidídimo no suelen amenazar la salud ni dañar la función testicular, y el tamaño por sí solo no es indicación de procedimiento si el paciente no lo nota. Se plantea un procedimiento cuando la lesión es grande y molesta (sensación de peso, dificultad para caminar, sentarse o mantener relaciones), causa dolor, crece rápido, se infecta o el paciente no la acepta por motivos estéticos. En personas con un hidrocele grande el tratamiento a veces está indicado también para poder explorar el testículo.
No existen fármacos ni hierbas que reduzcan eficazmente un hidrocele o un quiste de epidídimo; los métodos caseros (compresas, presión, ropa interior especial, suplementos) carecen de eficacia documentada. La ropa interior de sujeción puede aliviar las molestias, pero no elimina la lesión. En la práctica, el paciente con molestias tiene por tanto dos opciones: observación con tratamiento sintomático, o un procedimiento.
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¿Aspiración con esclerosis o cirugía? Qué dicen los estudios
De estos datos se deriva un compromiso práctico. La cirugía (hidrocelectomía) tiene una tasa de recurrencia más baja, pero conlleva mayor riesgo de complicaciones, una vuelta al trabajo más larga y mayor coste. La aspiración con esclerosis es menos invasiva y más rápida, pero con más frecuencia hay que repetirla, y la recurrencia no es excepcional; la serie de Low sugiere que tras un procedimiento el éxito fue de unas dos terceras partes, y tras como máximo dos, de un 80–85 %. La evidencia es de baja calidad (ensayos pequeños, sin cegamiento, esclerosantes distintos), así que la elección del método se basa en las preferencias individuales, el riesgo quirúrgico y la disponibilidad, no en una clara superioridad de una técnica.
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Quiste de epidídimo y espermatocele: tratamiento y una advertencia sobre la fertilidad
Los quistes de epidídimo suelen ser indoloros y crecer despacio; sin síntomas basta la observación. Si causan molestias o dolor o son grandes, se plantea la aspiración con esclerosis o la extirpación (espermatocelectomía). En la serie de Low citada, la tasa de éxito tras como máximo dos aspiraciones con esclerosis fue del 85 % para espermatoceles y quistes de epidídimo con una baja tasa de complicaciones, pero la serie incluía un número limitado de pacientes (34) y era retrospectiva.
El epidídimo es la vía por la que los espermatozoides viajan del testículo al conducto deferente, por lo que un procedimiento en su territorio podría en teoría dañar esa vía. Por eso, en hombres que planean tener hijos, los urólogos suelen ser cautos con la esclerosis y la cirugía de los quistes de epidídimo y comentan el riesgo para la fertilidad antes del procedimiento. Esta actitud procede de la práctica clínica y del razonamiento anatómico, no de los estudios citados aquí, así que la decisión debe tomarse con el médico. Si una pareja busca un hijo, conviene también considerar un seminograma antes del procedimiento (de la interpretación del resultado escribimos en un artículo aparte sobre el seminograma).
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Niños y adultos: por qué el manejo es distinto
En lactantes el hidrocele suele estar relacionado con un conducto peritoneovaginal permeable por el que el líquido de la cavidad peritoneal pasa al escroto, y a menudo se cierra espontáneamente en el primer año de vida; en adultos este mecanismo es raro, y el hidrocele no se resuelve solo con tanta frecuencia. Un hidrocele que no se resuelve después del segundo año de vida, cambia de tamaño a lo largo del día o coexiste con una hernia suele requerir valoración por cirugía pediátrica; sin embargo, los datos de niños no deben trasladarse a adultos. En un varón adulto, una lesión escrotal diagnosticada como 'hidrocele' requiere ecografía, porque en este grupo de edad también se descarta un tumor testicular.
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Señales de alarma: cuándo una lesión del escroto puede ser un tumor
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Mitos sobre el hidrocele y el quiste de epidídimo
Mito
Un escroto aumentado de tamaño sin dolor es seguro un hidrocele, así que no hace falta ir al médico.
Realidad
Un escroto aumentado sin dolor puede ser un hidrocele, un quiste de epidídimo, varices o una hernia, pero también un tumor testicular. La distinción requiere exploración y normalmente ecografía, y el diagnóstico seguro de 'hidrocele' en un adulto exige descartar una lesión en el propio testículo, que el líquido puede ocultar.
Mito
Un hidrocele o un quiste siempre hay que operarlo, porque no desaparecerá solo.
Realidad
Si la lesión no duele ni molesta, basta la observación; el procedimiento se plantea ante síntomas, gran tamaño o infección. En lactantes, el hidrocele comunicante se resuelve espontáneamente en una gran proporción durante el primer año de vida.
Mito
La aspiración con esclerosis es igual de duradera que la cirugía, solo que más fácil.
Realidad
En un metanálisis de cinco pequeños ensayos aleatorizados la curación clínica no difirió significativamente, pero la recurrencia tras la esclerosis fue unas nueve veces más frecuente (RR 9,43). Es una alternativa menos invasiva, en particular para pacientes con alto riesgo quirúrgico, pero con más frecuencia hay que repetirla.
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Límites de este artículo y cuándo acudir al médico
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Resumen: diagnóstico, decisión, método
Pregunta
Respuesta breve
¿En qué se diferencia el hidrocele del quiste de epidídimo?
El hidrocele es líquido alrededor del testículo en la túnica vaginal; el quiste es una vesícula llena de líquido en el epidídimo, normalmente por encima y detrás del testículo
¿Qué prueba es clave?
Ecografía escrotal: distingue el líquido de las lesiones sólidas y comprueba que el testículo es normal
¿Hay que tratar siempre?
No; sin síntomas basta la observación. Procedimiento ante dolor, gran tamaño, infección o molestias
¿Esclerosis o cirugía?
Curación clínica similar; recurrencias unas 9 veces más frecuentes tras la esclerosis (RR 9,43), pero el procedimiento es menos invasivo
Eficacia de la esclerosis con alcohol en una serie retrospectiva
Alrededor del 67,5 % tras un procedimiento (hidrocele); tras como máximo dos, 80 % (hidrocele) y 85 % (quiste de epidídimo)
Hidrocele en el lactante
Un hidrocele comunicante a menudo se resuelve: 62,7 % sin cirugía en una serie de 110 niños
Señal de alarma
Un bulto duro e indoloro en el testículo o un testículo aumentado: estudio urgente
Hidrocele y quiste de epidídimo en breve
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Nuestra recomendación editorial
Los hidroceles y quistes de epidídimo son en la mayoría de los casos lesiones benignas con las que se puede vivir sin procedimiento. Lo clave es el primer paso: confirmar el diagnóstico con exploración y ecografía, porque eso es lo que los distingue de un tumor testicular y de una hernia. La decisión posterior depende de los síntomas, y la elección entre esclerosis y cirugía de la preferencia del paciente, el riesgo quirúrgico y los planes de tener hijos. La solidez de la evidencia es baja a moderada (ensayos pequeños, series retrospectivas), y las pequeñas diferencias de eficacia no justifican prisas salvo que haya señales de alarma.
En el escroto muchas lesiones se parecen al tacto pero significan algo distinto en la ecografía. Primero el diagnóstico, después la decisión de tratamiento.
Redacción de VitMode
Preguntas frecuentes
Un hidrocele es una acumulación de líquido entre las capas de la túnica vaginal que rodea el testículo, por lo que aumenta todo el escroto. Un quiste de epidídimo (espermatocele) es una vesícula llena de líquido en el epidídimo, que suele palparse como una lesión redonda y separada por encima y detrás del testículo. La diferencia se valora en la exploración y en la ecografía.
Normalmente no: un hidrocele primario es benigno. Aun así debe confirmarse con ecografía, porque el líquido puede ocultar una lesión en el propio testículo y un hidrocele secundario puede deberse a inflamación, traumatismo o tumor. Un bulto duro e indoloro en el testículo, el crecimiento rápido de la lesión, dolor o fiebre requieren valoración urgente.
En lactantes, el hidrocele comunicante a menudo se resuelve espontáneamente (62,7 % sin cirugía en una serie de 110 niños). En adultos, el hidrocele y el quiste de epidídimo normalmente no desaparecen solos, pero si no dan molestias no necesitan tratamiento y basta la observación.
En un metanálisis de cinco pequeños ensayos aleatorizados (335 pacientes) la curación clínica no difirió significativamente, pero la recurrencia fue significativamente más frecuente tras la esclerosis (RR 9,43). La aspiración con esclerosis es menos invasiva y se recomienda a pacientes con alto riesgo quirúrgico o que quieran evitar la cirugía, aunque la calidad de la evidencia es baja.
El epidídimo conduce los espermatozoides desde el testículo, por lo que un procedimiento en su territorio podría en teoría dañar esa vía; por eso los urólogos son cautos en hombres que planean tener hijos y comentan el riesgo. Este consejo procede de la práctica clínica y no de los estudios citados aquí; conviene decidir con el médico, considerando un seminograma antes del procedimiento.
Una hernia aumenta con la tos y el esfuerzo y puede reducirse al tumbarse, las varices empeoran de pie y mejoran al tumbarse ('bolsa de gusanos'), mientras que el hidrocele es una tumefacción lisa y tensa que rodea el testículo y no depende de la postura. Son solo pistas; el diagnóstico final requiere exploración médica y ecografía.
Cuando se palpa un bulto duro, normalmente indoloro, en el propio testículo, cuando el testículo está aumentado, pesado y duro, o cuando la lesión crece rápido. Entonces hay que acudir al urólogo en unos días; la ecografía escrotal valora si la lesión está en el testículo o fuera de él.
Fuentes (5)
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