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Libido baja en mujeres: causas hormonales, psicológicas y relacionadas con medicamentos

El deseo sexual reducido es el problema sexual más comúnmente notificado por las mujeres, y su frecuencia aumenta durante la perimenopausia. El problema es que las causas suelen ser múltiples: hormonales, psicológicas, relacionadas con medicamentos o con la relación de pareja, y tratar solo una de ellas sin reconocer las demás rara vez trae una mejora completa. Comprobamos qué muestran los metaanálisis sobre la magnitud del problema, la terapia con testosterona y el efecto de los antidepresivos sobre el deseo sexual.

PZdr Piotr Zieliński4 de septiembre de 202614 min de lectura
Índice

El problema sexual más frecuente en la mujer, del que rara vez se habla abiertamente

El deseo sexual reducido (libido baja) es, según los datos epidemiológicos disponibles, el tipo de disfunción sexual notificado con más frecuencia por las mujeres, más habitual que los trastornos de la excitación, del orgasmo o el dolor durante las relaciones sexuales. Pese a lo común que es, este problema rara vez se aborda con franqueza en la consulta médica, en parte porque las pacientes no saben si se trata siquiera de una "cuestión médica", y en parte porque las causas suelen ser complejas y no se reducen a una única explicación sencilla.

Este artículo organiza tres grandes categorías de causas —hormonales, psicológicas y relacionadas con medicamentos— a partir de los metaanálisis y revisiones sistemáticas disponibles. Los temas relacionados, como los cambios hormonales en la menopausia, los tratamos con más detalle en nuestra base de conocimiento; aquí nos centramos específicamente en los mecanismos de la libido reducida y en lo que muestran los estudios de intervención.

Este artículo no sustituye una consulta ginecológica ni psicológica

La libido reducida puede tener muchas causas que se solapan a la vez. La información siguiente tiene carácter educativo y no sustituye la valoración individual por un médico (ginecólogo, endocrinólogo) o un psicólogo o sexólogo.

La magnitud del problema — lo que muestra la revisión sistemática

Prevalence and correlates of female sexual dysfunction and sexual distress in reproductive-aged women: a systematic review and meta-analysis

Evidencia moderada

Heshmatnia F, Azizi M, Milani H, Nikbakht R, Kheiri M, Tolomehr H, Shahhosseini Z · BMC Women's Health · 2025

El metaanálisis incluyó 20 estudios (mayoritariamente transversales) con un total de 36 777 mujeres en edad reproductiva, publicados entre 2015 y 2024. La prevalencia combinada de disfunción sexual femenina fue del 47,81% (IC 95% 39,19-56,43%), con un rango entre estudios de 20,6% a 95,0%, lo que refleja diferencias en las herramientas de medición y las poblaciones estudiadas. El trastorno del deseo sexual osciló entre el 8,0% y el 91,0% según el estudio. Los autores identificaron cinco categorías principales de factores asociados a la disfunción sexual: sociodemográficos (edad avanzada, IMC más alto, mayor duración del matrimonio), reproductivos (partos, lactancia), interpersonales (insatisfacción con la relación, dificultades sexuales de la pareja), psicológicos (ansiedad, depresión, estrés) y médicos (enfermedades crónicas, medicamentos psicotrópicos).

Ver estudio

Un amplio rango de resultados dificulta conclusiones claras

El rango de prevalencia entre estudios (del 20,6% al 95,0%) es muy amplio, lo que indica una heterogeneidad metodológica considerable: distintas herramientas de medición, definiciones de la disfunción y poblaciones estudiadas. La cifra combinada del 47,81% en sí misma debe tratarse como una estimación media orientativa, no como una cifra precisa y universal.

Causas hormonales — no solo la menopausia

El descenso de estrógenos durante la perimenopausia es una de las causas de libido reducida mejor documentadas: provoca tanto una disminución del deseo como atrofia de los tejidos genitales, lo que puede causar además dolor durante las relaciones sexuales y agravar de forma secundaria la evitación de la actividad sexual. Pero la menopausia no es el único mecanismo hormonal: una función tiroidea reducida, un nivel elevado de prolactina o desequilibrios de la testosterona (que también desempeña un papel en la libido femenina, aunque a concentraciones mucho más bajas que en el hombre) pueden tener un efecto similar independientemente de la edad de la menopausia.

Safety and efficacy of testosterone for women: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trial data

Evidencia sólida

Islam RM, Bell RJ, Green S, Page MJ, Davis SR · The Lancet Diabetes & Endocrinology · 2019

El metaanálisis incluyó 36 ensayos aleatorizados controlados con 8480 mujeres. La terapia con testosterona mejoró significativamente la función sexual en mujeres posmenopáusicas con deseo bajo que causaba malestar: deseo sexual (diferencia de medias estandarizada, SMD=0,36), frecuencia de encuentros sexuales satisfactorios (+0,85 eventos), placer sexual (+6,86 puntos) y capacidad de alcanzar el orgasmo (SMD=0,25), junto con una reducción del malestar sexual (SMD=-0,27). El acné y el exceso de vello se observaron con más frecuencia en el grupo de testosterona, aunque no se registraron efectos adversos graves. La vía oral empeoraba el perfil lipídico (aumento del LDL, descenso del HDL), mientras que la vía no oral (por ejemplo, transdérmica) tenía un efecto neutro sobre los lípidos. Los autores subrayaron que la seguridad a largo plazo, incluidos los efectos sobre el sistema musculoesquelético y la función cognitiva, requiere más investigación.

Ver estudio

La terapia con testosterona en mujeres requiere supervisión médica

Pese a su eficacia documentada, la terapia con testosterona en mujeres con libido reducida no está aprobada en todos los países para esta indicación concreta, y su seguridad a largo plazo no se conoce por completo. La decisión de iniciar este tratamiento debe tomarse exclusivamente con un médico (ginecólogo o endocrinólogo), tras descartar otras causas y evaluar el riesgo individual.

Causas relacionadas con medicamentos — no solo la anticoncepción

Los antidepresivos del grupo de los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y afines son una de las causas mejor documentadas de libido reducida relacionadas con medicamentos, y al mismo tiempo una de las que más se pasan por alto al hablar de las causas del problema, porque las pacientes y los médicos suelen centrarse en la mejora del estado de ánimo y no en los efectos secundarios en la esfera sexual.

Treatment-emergent sexual dysfunction related to antidepressants: a meta-analysis

Evidencia moderada

Serretti A, Chiesa A · Journal of Clinical Psychopharmacology · 2009

Un metaanálisis de ensayos aleatorizados controlados que evaluaba la disfunción sexual relacionada con antidepresivos halló una frecuencia que oscilaba entre el 25,8% y el 80,3% según el medicamento evaluado. La sertralina, la venlafaxina, el citalopram, la paroxetina y la fluoxetina se encontraban entre los medicamentos con mayor impacto en la función sexual, mientras que la agomelatina, el bupropión, la mirtazapina y la nefazodona no mostraron diferencias significativas frente a placebo. El análisis no diferenció los resultados por separado para mujeres y hombres, ni por separado para los distintos dominios de la disfunción sexual (deseo, excitación, orgasmo), lo que supone una limitación importante a la hora de aplicar estos datos específicamente al problema de la libido reducida en la mujer.

Ver estudio
Mito

Si un antidepresivo mejora el estado de ánimo, entonces la libido reducida durante su uso es un "efecto psicológico", no farmacológico.

Realidad

La disfunción sexual relacionada con los ISRS tiene un mecanismo farmacológico documentado (entre otros, un efecto sobre la transmisión serotoninérgica y dopaminérgica), independiente de que el ánimo mejore o no. Es importante señalar que estos síntomas pueden ser persistentes y no siempre desaparecen con el tiempo de tratamiento, y en casos raros pueden mantenerse incluso tras suspender el medicamento.

Otros medicamentos y sustancias que pueden reducir la libido

  • Los anticonceptivos hormonales — en algunas mujeres reducen el nivel de testosterona libre al aumentar la SHBG (globulina fijadora de hormonas sexuales)
  • Los medicamentos antihipertensivos, especialmente algunos betabloqueantes
  • Los antiepilépticos y algunos antipsicóticos
  • El abuso de alcohol y de ciertas sustancias psicoactivas
  • La quimioterapia y algunas terapias hormonales utilizadas en el tratamiento del cáncer

Causas psicológicas y relacionales

Según el metaanálisis de Heshmatnia y colaboradores, los factores psicológicos (ansiedad, depresión, estrés crónico, antecedentes de violencia sexual) y los interpersonales (insatisfacción con la relación, dificultades sexuales de la pareja, falta de cercanía emocional) figuran entre las principales categorías asociadas a la disfunción sexual en la mujer, junto con los factores puramente hormonales o médicos. En la práctica clínica, estas categorías rara vez aparecen aisladas: el estrés crónico puede reducir la libido tanto directamente (a través del efecto del cortisol sobre el eje hipotálamo-hipófiso-gonadal) como indirectamente, al empeorar el sueño, el estado de ánimo y la relación con la pareja.

Este solapamiento de causas tiene importancia práctica para el tratamiento: abordar una sola dimensión del problema —por ejemplo, corregir los niveles hormonales sin tener en cuenta el estrés crónico o las dificultades en la relación— rara vez aporta una mejora completa si los demás factores no se abordan al mismo tiempo.

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Cómo se enfoca el diagnóstico en la práctica

CategoríaQué conviene comprobar
HormonalNivel de estrógeno (en el contexto de la edad menopáusica), hormonas tiroideas, prolactina, eventualmente testosterona total/libre
Por medicamentosRevisión de los medicamentos que se toman actualmente, incluida la anticoncepción hormonal y los antidepresivos, en busca de efectos secundarios conocidos
PsicológicaEvaluación de síntomas de ansiedad, depresión, estrés crónico — posible consulta psicológica o sexológica
RelacionalCalidad de la comunicación con la pareja, satisfacción con la relación, posibles dificultades sexuales de la pareja
Médica generalEnfermedades crónicas, dolor durante las relaciones (dispareunia), antecedentes de procedimientos ginecológicos

Categorías de causas de libido reducida y ejemplos de líneas diagnósticas

Conviene empezar por revisar la medicación

Dado que la disfunción sexual relacionada con medicamentos es una de las causas más fáciles de identificar (y a veces reversible tras un cambio de medicación), un buen primer paso suele ser revisar los medicamentos que se toman actualmente junto con el médico responsable, antes de iniciar un estudio hormonal o psicológico más complejo.

Qué muestran los datos sobre la eficacia de las intervenciones

Intervenciones con distintos niveles de respaldo en los estudios

  • La terapia con testosterona en mujeres posmenopáusicas con deseo bajo que causa malestar — respaldada por un metaanálisis de 36 ECA, pero requiere supervisión médica y no está aprobada en todas partes para esta indicación
  • El cambio de antidepresivo por uno con menor impacto en la función sexual (por ejemplo, bupropión) — una opción posible, pero solo tras consultar con el médico responsable del tratamiento, nunca suspendiendo la medicación por cuenta propia
  • La terapia local con estrógenos para la atrofia y el dolor asociados a la sequedad vaginal en la menopausia — una indicación distinta de la libido reducida general, pero que a menudo coexiste con ella
  • La terapia psicológica o sexológica cuando predomina el componente ansioso, depresivo o relacional
  • La reducción del estrés crónico y la mejora de la higiene del sueño, como intervenciones generales de salud complementarias, aunque estudiadas con menos frecuencia de forma directa en el contexto de la libido

Límites de los datos disponibles

Lo que estos estudios no demuestran

El metaanálisis sobre la magnitud del problema (Heshmatnia y colaboradores) se basa principalmente en estudios transversales, que muestran correlaciones y no relaciones causales, y se caracteriza por una heterogeneidad muy alta entre estudios. El metaanálisis sobre la testosterona (Islam y colaboradores) se centró principalmente en mujeres posmenopáusicas con un diagnóstico concreto de deseo bajo que causa malestar; sus resultados no deberían generalizarse automáticamente a mujeres más jóvenes ni a la libido reducida sin malestar asociado. El metaanálisis sobre antidepresivos (Serretti y Chiesa) no diferenció los datos por separado para las mujeres, lo que limita la precisión de las conclusiones específicas para este grupo.

PreguntaRespuesta breve
¿Qué tan frecuente es la libido reducida en las mujeres?Muy frecuente — un metaanálisis de 20 estudios sitúa la prevalencia combinada de disfunción sexual en el 47,81%, con un amplio rango entre estudios
¿Ayuda la terapia con testosterona?Sí, en mujeres posmenopáusicas con deseo bajo que causa malestar — confirmado por un metaanálisis de 36 ECA, pero requiere supervisión médica
¿Los antidepresivos reducen la libido?Sí, en distinto grado según el fármaco — la frecuencia de disfunción sexual llega al 25,8-80,3% según el medicamento
¿La causa suele ser única o compleja?Habitualmente compleja — los factores hormonales, medicamentosos, psicológicos y relacionales suelen coexistir
¿Por dónde conviene empezar el diagnóstico?Por la revisión de los medicamentos que se toman actualmente, seguida de una evaluación hormonal y psicológica

La libido baja en mujeres de un vistazo

Nuestra recomendación editorial

La libido reducida en la mujer es un problema lo bastante frecuente y multidimensional como para que intentar encontrar una única causa universal rara vez dé una respuesta acertada. Los datos disponibles muestran tres vías sólidamente documentadas —hormonal (con la terapia con testosterona como opción respaldada por un metaanálisis de ECA), medicamentosa (en particular los antidepresivos ISRS) y psicológico-relacional— que a menudo se solapan en la práctica clínica. El enfoque más honesto es una evaluación sistemática de las tres áreas, en lugar de asumir de antemano que el problema es "solo hormonal" o "solo psicológico".

En mi práctica, el error más frecuente no es un mal tratamiento, sino tratar solo una capa del problema: corregimos las hormonas mientras pasamos por alto un antidepresivo tomado durante años, o una relación en la que el sexo lleva meses siendo un tema tabú. Diagnosticar una libido reducida requiere paciencia, no un único análisis de sangre.

Dr. Piotr Zieliński, redacción de VitMode

Preguntas frecuentes

No — la menopausia es una de las causas mejor documentadas, pero no la única. La libido reducida también puede deberse a trastornos tiroideos, al nivel de prolactina, a medicamentos que se toman (incluidos anticonceptivos y antidepresivos), al estrés crónico, la ansiedad, la depresión o dificultades en la relación de pareja.

Un metaanálisis de 36 ensayos aleatorizados controlados (Islam y colaboradores, 2019) mostró una mejora de la función sexual sin efectos adversos graves, aunque el acné y el exceso de vello se observaron con más frecuencia. La seguridad a largo plazo requiere más investigación, y el tratamiento debería realizarse únicamente bajo supervisión médica.

Según el metaanálisis de Serretti y Chiesa (2009), la sertralina, la venlafaxina, el citalopram, la paroxetina y la fluoxetina mostraron el mayor impacto en la función sexual, mientras que el bupropión, la mirtazapina y la agomelatina no mostraron diferencias significativas frente a placebo.

No — el cambio o la suspensión de un antidepresivo siempre debe consultarse con el médico responsable del tratamiento, debido al riesgo de recaída depresiva o síntomas de abstinencia. Cambiar a un medicamento con un perfil de efectos secundarios distinto es una opción posible, pero requiere supervisión médica.

El estrés crónico puede reducir la libido tanto directamente, a través del efecto del cortisol sobre el eje hormonal que regula la función reproductiva, como indirectamente, al empeorar el sueño, el ánimo y la calidad de la relación de pareja, lo que agrava aún más el problema.

En algunas mujeres, sí — pueden aumentar el nivel de SHBG (globulina fijadora de hormonas sexuales), lo que reduce la testosterona libre y biológicamente activa. Este efecto varía de una persona a otra y depende del preparado concreto.

Un buen punto de partida es un ginecólogo o médico de familia, que puede solicitar análisis hormonales básicos y revisar la medicación que se toma, y remitir después si es necesario a un endocrinólogo, sexólogo o psicólogo, según los factores identificados.

Fuentes

PZ

dr Piotr Zieliński

Médico especialista en endocrinología, consultor científico

Piotr ejerce la endocrinología desde hace más de quince años, sobre todo en trastornos hormonales masculinos y salud metabólica. Se unió a VitMode como consultor científico porque, como bromea, se cansó de explicar las mismas preguntas sobre testosterona en cada consulta y decidió escribir las respuestas de una vez por todas. Revisa contenidos sobre terapia hormonal, farmacología de suplementos e interacciones farmacológicas, cuidando de que los artículos nunca se conviertan en un incentivo a la autosuplementación cuando lo que realmente hace falta es diagnóstico y supervisión médica. Su lema profesional — "la evidencia primero, el entusiasmo después" — se lo ha repetido a más de un paciente que llegó con un plan de suplementación encontrado en internet.

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Comentarios (2)

  • KW

    Kasia W. hace 2 semanas

    Muy claramente explicado, sobre todo la sección de interacciones — no lo había visto tan bien reunido en ningún otro sitio.

  • MT

    Marek T. hace un mes

    ¿Tenéis pensado actualizarlo con el último estudio de este año? Vi un metaanálisis interesante.