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Enfermedad de Parkinson: síntomas, mecanismo y tratamiento — una revisión completa

La enfermedad de Parkinson se asocia sobre todo al temblor de manos, pero ese es solo uno de sus muchos síntomas, y no siempre el primero en aparecer. En esta revisión explicamos el mecanismo de la pérdida de neuronas dopaminérgicas, los criterios diagnósticos oficiales, la diferencia entre síntomas motores y no motores (que a menudo aparecen años antes del diagnóstico) y cómo actúa la levodopa, todavía el fármaco sintomático más eficaz, pese a llevar más de cincuenta años en uso.

Redakcja VitMode — Badania i biomarkeryel equipo editorial de VitMode, sin autores individualesPublicado14 min de lectura
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Autor
Redakcja VitMode — Badania i biomarkery — el equipo editorial de VitMode, sin autores individuales
Método
Elaborado a partir de fuentes primarias: ensayos clínicos, metaanálisis y guías. Describimos los resultados de los estudios por separado de nuestra interpretación.
Verificación de las fuentes
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Revisión médica
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Índice

Más que un temblor de manos

La enfermedad de Parkinson es, después del alzhéimer, la enfermedad neurodegenerativa más frecuente del mundo, aunque su reconocimiento social suele limitarse a un único síntoma: el temblor de reposo de las manos. Sin embargo, el cuadro clínico de la enfermedad es mucho más amplio e incluye tanto síntomas motores clásicos como toda una serie de síntomas no motores, algunos de los cuales pueden preceder a los problemas de movimiento incluso por años, aunque rara vez se relacionan a tiempo con el párkinson.

En la base de la enfermedad se encuentra la pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra, una estructura del mesencéfalo responsable de producir dopamina, un neurotransmisor clave para el control fluido del movimiento. Los síntomas motores suelen aparecer solo cuando ya se ha perdido entre el 50 y el 70% de las neuronas dopaminérgicas de esta región, lo que significa que el proceso neurodegenerativo avanza durante muchos años antes de que la enfermedad se haga clínicamente evidente.

Cuatro síntomas motores clásicos

Según los criterios diagnósticos vigentes de la International Parkinson and Movement Disorder Society (MDS), la presencia de bradicinesia combinada con al menos uno de los otros tres síntomas es una condición necesaria para diagnosticar un parkinsonismo; el temblor por sí solo, sin bradicinesia, no basta para diagnosticar la enfermedad de Parkinson y puede indicar otra causa de temblor.

Síntomas no motores — señales que aparecen antes

La enfermedad de Parkinson se entiende cada vez más como una enfermedad sistémica, no exclusivamente motora. Entre los síntomas no motores, algunos de los cuales pueden adelantarse al diagnóstico incluso por años, se encuentran: la pérdida de olfato (hiposmia), el trastorno de conducta del sueño REM ("actuar" los sueños de forma brusca, a veces con lesiones a la pareja o a uno mismo), el estreñimiento crónico, la depresión y la ansiedad, el deterioro de las funciones cognitivas, la somnolencia diurna excesiva y la disfunción autonómica, incluidas las caídas de tensión al ponerse de pie (hipotensión ortostática).

Mito

La enfermedad de Parkinson empieza con el temblor de manos: ese es el primer síntoma al que hay que prestar atención.

Realidad

En muchos pacientes, los síntomas no motores, especialmente la pérdida de olfato y el trastorno de conducta del sueño REM, aparecen años antes que los síntomas motores clásicos. Se consideran marcadores clínicos de la fase prodrómica de la enfermedad, ya que son muy específicos y preceden a los problemas de movimiento visibles, aunque en la práctica rara vez se reconocen a tiempo como una señal de alarma, porque cada uno de ellos por separado también tiene muchas otras causas, mucho más frecuentes.

Por qué la dopamina es tan importante — el mecanismo

La dopamina producida en la sustancia negra se transporta hasta el cuerpo estriado, una estructura responsable de coordinar e iniciar los movimientos voluntarios fluidos. La pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas altera este circuito y provoca el enlentecimiento, la rigidez y el temblor característicos de la enfermedad. La causa exacta de la muerte de estas neuronas sigue siendo objeto de investigación: probablemente influyen la acumulación anómala de la proteína alfa-sinucleína (que forma los llamados cuerpos de Lewy), la disfunción mitocondrial, el estrés oxidativo y, en un pequeño porcentaje de pacientes, factores genéticos, mientras que en la mayoría de los casos la enfermedad es de carácter esporádico, sin una causa única y clara.

Es precisamente este déficit de dopamina, y no la pérdida neuronal en sí, el objetivo directo de la mayoría de los tratamientos sintomáticos disponibles hoy en día: los fármacos no detienen el proceso neurodegenerativo, sino que reponen la dopamina que falta o imitan su acción, aliviando los síntomas motores mientras el número de neuronas funcionales restantes permita una respuesta al tratamiento.

Levodopa — el estándar de oro del tratamiento sintomático

La levodopa, un precursor de la dopamina capaz de atravesar la barrera hematoencefálica (a diferencia de la propia dopamina), sigue siendo desde hace más de cincuenta años el fármaco sintomático más eficaz en la enfermedad de Parkinson y el punto de referencia con el que se compara cualquier fármaco nuevo en esta indicación. Se administra siempre junto con un inhibidor de la descarboxilasa periférica (carbidopa o benserazida), lo que limita su degradación fuera del cerebro y reduce los efectos adversos.

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Otras opciones de tratamiento — más allá de la sola levodopa

Además de la levodopa, en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson se utilizan agonistas de los receptores dopaminérgicos (por ejemplo, pramipexol, ropinirol), que estimulan directamente los receptores de dopamina y se asocian a un menor riesgo de discinesias, pero causan con más frecuencia somnolencia, trastornos del control de impulsos y edemas; inhibidores de la MAO-B (por ejemplo, rasagilina, selegilina), que ralentizan la degradación de la dopamina en el cerebro; inhibidores de la COMT, que prolongan el efecto de una sola dosis de levodopa; y, en casos avanzados resistentes al tratamiento farmacológico, la estimulación cerebral profunda (ECP), una intervención neuroquirúrgica que consiste en implantar electrodos que estimulan determinadas estructuras subcorticales.

Más allá de la farmacoterapia y el tratamiento quirúrgico, la actividad física regular tiene una importancia documentada para ralentizar la progresión de los síntomas motores y mejorar la calidad de vida en la enfermedad de Parkinson; se trata de un tema lo bastante amplio e independiente como para que le hayamos dedicado un artículo aparte y detallado: la actividad física y la enfermedad de Parkinson, al que remitimos para más información sobre formas concretas de ejercicio y las pruebas de su eficacia.

Cómo evoluciona la enfermedad — curso y pronóstico

La enfermedad de Parkinson tiene un carácter crónico y progresivo, pero el ritmo de progresión varía mucho entre pacientes: en algunos, los síntomas se mantienen relativamente leves durante muchos años, mientras que en otros la enfermedad avanza mucho más rápido. A medida que la enfermedad progresa, la eficacia de la levodopa para controlar los síntomas motores disminuye gradualmente, y los síntomas no motores —especialmente el deterioro de las funciones cognitivas y los problemas de equilibrio, que responden peor al tratamiento dopaminérgico que los síntomas motores clásicos— adquieren cada vez más importancia.

La enfermedad de Parkinson no acorta la vida en la medida que su gravedad podría sugerir: con un tratamiento y unos cuidados bien llevados, muchos pacientes viven con la enfermedad durante décadas, aunque la calidad de vida y el grado de independencia funcional dependen de forma significativa del ritmo de progresión, del acceso a la rehabilitación y de la eficacia con la que se controlen tanto los síntomas motores como los no motores.

Cuándo acudir al neurólogo

La enfermedad de Parkinson en resumen

PreguntaRespuesta breve
¿Cuál es la causa de los síntomas?La pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra
¿Cuáles son los 4 síntomas motores clásicos?Bradicinesia (necesaria para el diagnóstico), temblor de reposo, rigidez, inestabilidad postural
¿Pueden los síntomas no motores preceder a los motores?Sí — la pérdida de olfato y el trastorno de conducta del sueño REM pueden aparecer años antes
¿Qué fármaco es el estándar de oro?La levodopa (con carbidopa o benserazida) — el fármaco sintomático más eficaz
¿Cuál es el riesgo del uso prolongado de levodopa?Fluctuaciones motoras y discinesias tras años de uso
¿Ayuda la actividad física?Sí — detalles en un artículo aparte: la actividad física y la enfermedad de Parkinson
Enfermedad de Parkinson — los datos más importantes

Nuestra recomendación editorial

La enfermedad de Parkinson sigue siendo una enfermedad en la que ser consciente del amplio espectro de síntomas —no solo el temblor de manos— influye de verdad en el tiempo hasta el diagnóstico. La levodopa, tras cinco décadas de uso, todavía no tiene un sucesor igual de eficaz para controlar los síntomas motores, lo que por sí mismo muestra lo difícil que sigue siendo esta enfermedad como diana terapéutica, y por qué tanto la farmacoterapia como las intervenciones no farmacológicas, como el ejercicio regular, desempeñan en ella un papel complementario, no competidor.

El temblor de las manos es lo que ve el entorno, pero lo que ocurre años antes, cuando todavía nadie sospecha del párkinson, a menudo dice más sobre el curso real de la enfermedad que el propio momento de su diagnóstico clínico.
Redacción de VitMode

Preguntas frecuentes

No: el temblor por sí solo, sin bradicinesia acompañante (enlentecimiento motor), no basta para diagnosticar la enfermedad de Parkinson según los criterios de la MDS y puede tener otras causas, entre ellas el temblor esencial, una entidad distinta y mucho más frecuente. Distinguirlas requiere una valoración neurológica.

En la gran mayoría de los pacientes, la enfermedad tiene un carácter esporádico, sin una causa genética clara. Los factores genéticos desempeñan un papel importante solo en un pequeño porcentaje de los casos, con más frecuencia cuando la edad de inicio es más temprana o hay una fuerte carga familiar.

La carbidopa (o la benserazida) inhibe la degradación de la levodopa fuera del cerebro, de modo que llega más cantidad del fármaco al sistema nervioso central, donde se transforma en dopamina. Esto también limita los efectos adversos periféricos, como las náuseas.

No: la pérdida de olfato, el estreñimiento o los trastornos del sueño tienen muchas otras causas, mucho más frecuentes. Sin embargo, se consideran posibles marcadores tempranos de la fase prodrómica de la enfermedad de Parkinson, especialmente cuando aparecen juntos o con un trastorno de conducta del sueño REM, por lo que ante esa combinación conviene considerar una consulta neurológica.

Son movimientos involuntarios y excesivos que aparecen como efecto secundario del uso prolongado de levodopa, resultado de la estimulación pulsátil y no fisiológica de los receptores dopaminérgicos. El riesgo de que aparezcan aumenta con la duración del tratamiento, lo que a veces se tiene en cuenta al planificar el momento de iniciarlo.

No: el ejercicio regular tiene una importancia documentada para ralentizar la progresión de los síntomas motores y mejorar la calidad de vida, pero es un complemento, no un sustituto, del tratamiento farmacológico. Explicamos en detalle las pruebas al respecto en un artículo aparte: la actividad física y la enfermedad de Parkinson.

Es una intervención neuroquirúrgica que consiste en implantar electrodos que estimulan determinadas estructuras subcorticales del cerebro, y se considera en pacientes seleccionados con enfermedad de Parkinson avanzada en quienes la farmacoterapia ya no controla suficientemente los síntomas o provoca fluctuaciones motoras acusadas.

No en la medida que su gravedad podría sugerir: con un tratamiento y unos cuidados bien llevados, muchos pacientes viven con la enfermedad durante décadas. La calidad de vida y el grado de independencia dependen, sin embargo, de forma significativa del ritmo de progresión de la enfermedad y de la eficacia con la que se controlen los síntomas motores y no motores.

Fuentes (2)

Las fuentes están numeradas. Las referencias de PubMed se verifican automáticamente (identificador, título, año).

  1. 1Postuma RB et al. 2015 — Movement Disorders (criterios MDS)PubMed
  2. 2LeWitt PA, Fahn S 2018 — Current Neuropharmacology (levodopa)PubMed
VM

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