Melatonina y calidad del sueño en niños con TDAH — qué mostró un ensayo aleatorizado
Las dificultades para conciliar el sueño afectan a una gran parte de los niños con TDAH, y los medicamentos estimulantes usados para tratarlo pueden agravarlas. Un ensayo aleatorizado con 105 niños que no tomaban medicación muestra que la melatonina mejora realmente los parámetros del sueño —acorta el tiempo para dormirse y alarga el sueño—, pero no tiene efecto sobre los síntomas del TDAH en sí ni sobre el comportamiento diurno.
JWJulia Wiśniewska2 de septiembre de 202611 min de lectura
Cuando dormirse se convierte en una batalla diaria
Las dificultades para conciliar el sueño son uno de los problemas más frecuentes, y a la vez menos comentados, que acompañan al TDAH en los niños. El ritual de irse a la cama, que en muchas familias dura unos minutos, en un niño con TDAH e insomnio crónico de conciliación puede extenderse una hora o más — con vueltas y vueltas interminables en la cama, levantarse, pedir un cuento más y una frustración creciente por ambas partes.
La situación se complica aún más porque los medicamentos estimulantes usados habitualmente para tratar el TDAH, aunque eficaces para aliviar los síntomas diurnos principales, pueden a la vez agravar los problemas para conciliar el sueño por la noche — un efecto secundario conocido y bien documentado de esta clase de fármacos. Como resultado, algunos niños con TDAH cargan con una doble dificultad: la propia del trastorno y un empeoramiento adicional de la calidad del sueño relacionado con la medicación.
La melatonina, hormona que regula de forma natural el ritmo circadiano del organismo, lleva años siendo ampliamente utilizada por los padres y recomendada por los médicos como forma de facilitar que los niños con TDAH concilien el sueño. Un ensayo aleatorizado de 2007, realizado específicamente en esta población, permite valorar hasta qué punto esta práctica tan extendida se apoya realmente en datos sólidos, y no principalmente en experiencias anecdóticas.
Por qué precisamente la melatonina — el mecanismo
La melatonina es una hormona secretada por la glándula pineal en respuesta a la caída de la oscuridad, que señala al organismo que se acerca la hora de dormir y ayuda a sincronizar el reloj biológico interno con el ciclo día-noche. En algunos niños con TDAH y dificultades crónicas para conciliar el sueño se observa un retraso en la liberación natural de melatonina, un fenómeno conocido como inicio retrasado de la secreción de melatonina con luz tenue (DLMO, dim light melatonin onset), lo que hace que la señal de "hora de dormir" llegue al organismo más tarde de lo debido.
Administrar melatonina exógena en el momento adecuado de la noche busca adelantar esta señal natural, facilitando así conciliar el sueño a una hora razonable. Es un mecanismo distinto al de los somníferos clásicos: la melatonina no "seda" directamente mediante un efecto calmante, sino que corrige un ritmo circadiano desplazado, lo que en teoría la hace especialmente adecuada para niños cuyo problema radica en un reloj biológico retrasado, y no en una sobreexcitación general.
Qué mostró un ensayo aleatorizado en 105 niños
Effect of Melatonin on Sleep, Behavior, and Cognition in ADHD and Chronic Sleep-Onset Insomnia
Evidencia moderada
Van der Heijden KB, Smits MG, Van Someren EJ, Ridderinkhof KR, Gunning WB · Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry · 2007
Este ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo incluyó a 105 niños de 6 a 12 años con TDAH diagnosticado de forma rigurosa e insomnio crónico de conciliación, que no tomaban ningún medicamento durante el ensayo. Los niños recibieron melatonina a una dosis de 3 o 6 mg (según el peso corporal) o placebo durante 4 semanas. La melatonina adelantó significativamente el inicio del sueño —en promedio 26,9±47,8 minutos—, mientras que en el grupo placebo el inicio del sueño se retrasó 10,5±37,4 minutos (p<0,0001). El punto DLMO (señal biológica del inicio de la secreción de melatonina) se adelantó 44,4±67,9 minutos en el grupo de melatonina, mientras que se retrasó 12,8±60,0 minutos en el grupo placebo (p<0,0001). El tiempo total de sueño aumentó 19,8±61,9 minutos en el grupo de melatonina y disminuyó 13,6±50,6 minutos en el grupo placebo (p=0,01). Sin embargo, no se encontró un efecto significativo sobre el comportamiento relacionado con el TDAH, las funciones cognitivas ni la calidad de vida.
Vale la pena detenerse en la magnitud de esta mejora: es clara y coherente en varias medidas independientes a la vez —el tiempo de inicio del sueño, el marcador biológico DLMO y el tiempo total de sueño—. El hecho de que las tres medidas mejoraran en la misma dirección, con diferencias altamente significativas frente al placebo (p<0,0001 en dos de ellas), refuerza notablemente la confianza en que el efecto es real y no fruto del azar.
Mejor sueño, pero no mejores síntomas de TDAH
Una advertencia clave de este ensayo: pese a la clara mejora en los parámetros del sueño, no se observó ningún efecto significativo de la melatonina sobre el comportamiento relacionado con el TDAH, las funciones cognitivas ni la calidad de vida general del niño. En otras palabras, la melatonina mejora el sueño, pero no es un tratamiento para el TDAH en sí — una distinción importante que a menudo falta en las conversaciones informales sobre "melatonina para el TDAH".
Por qué un mejor sueño no se tradujo en mejor comportamiento diurno
A primera vista, cabría esperar que, si un niño duerme más y se duerme antes, esto se traduzca en una mejora de la concentración, el estado de ánimo y el comportamiento diurno — al fin y al cabo, la privación crónica de sueño por sí sola deteriora el funcionamiento cognitivo de cualquier niño, independientemente del TDAH. Sin embargo, el ensayo de Van der Heijden et al. no confirmó esa relación en esta ventana concreta de observación de cuatro semanas.
Las posibles explicaciones incluyen un periodo de observación demasiado corto para que los efectos de un mejor sueño se traduzcan en un cambio de comportamiento medible, la independencia entre los mecanismos que subyacen a las dificultades de conciliación del sueño y los responsables de los síntomas principales del TDAH (déficits de atención, hiperactividad), así como el hecho de que una mejora del sueño en un niño no necesariamente se traduce de inmediato en una mejora percibida y reportada por los padres en los cuestionarios de conducta. Sea cual sea la explicación exacta, este resultado es una señal de alerta importante frente a las expectativas excesivas sobre la melatonina como intervención en el TDAH.
Mito frente a hecho
Mito
La melatonina ayuda a los niños con TDAH porque alivia los síntomas propios del trastorno — la hiperactividad y los problemas de concentración.
Realidad
El ensayo aleatorizado muestra claramente algo distinto: la melatonina mejora parámetros concretos del sueño (tiempo para dormirse, tiempo total de sueño), pero no muestra un efecto significativo sobre el comportamiento relacionado con el TDAH, las funciones cognitivas ni la calidad de vida. Es una intervención dirigida a un problema de sueño, no al TDAH en sí — ambos problemas, aunque a menudo coexisten, requieren una evaluación y un abordaje terapéutico distintos.
Esta distinción tiene relevancia práctica para los padres que podrían esperar que un mejor sueño mejore "de paso" también el comportamiento diurno de su hijo. Según los datos disponibles, ese efecto adicional no está garantizado — la melatonina merece considerarse principalmente como una forma de abordar el problema concreto de las dificultades para conciliar el sueño, no como un complemento al tratamiento de los síntomas principales del TDAH.
Consejos prácticos para los padres
Qué conviene saber antes de considerar la melatonina en un niño con TDAH
El ensayo se realizó en niños con TDAH diagnosticado de forma rigurosa e insomnio de conciliación crónico y confirmado, no en cualquier niño que a veces tiene dificultades para dormirse
La dosificación del ensayo (3 o 6 mg, según el peso corporal) y el momento de administración fueron determinantes — no experimentes por tu cuenta con la dosis sin consultar a un médico
La melatonina no sustituye el tratamiento de los síntomas principales del TDAH — no esperes una mejora de la concentración o el comportamiento solo por dormir mejor
Conviene combinar la suplementación con hábitos básicos de higiene del sueño — una hora fija para acostarse, limitar las pantallas por la noche y una rutina tranquila antes de dormir
La decisión de introducir melatonina, especialmente en un niño que ya toma medicación para el TDAH, siempre debería consultarse con el médico responsable
El efecto observado en el ensayo correspondía a 4 semanas de uso — los efectos a largo plazo y la seguridad de un uso de varios años requieren más investigación
Seguridad del uso de melatonina en niños
Buen perfil de seguridad a corto plazo
En el ensayo comentado, la melatonina se toleró bien y no se produjeron efectos adversos graves durante las cuatro semanas de intervención. Esto es coherente con el panorama general que se desprende de otros estudios sobre melatonina en niños, que sugieren un perfil de seguridad a corto plazo relativamente bueno. Aun así, dado que la melatonina es una hormona que influye en el ritmo circadiano, su uso a largo plazo en un niño en desarrollo debería llevarse a cabo bajo control médico, y no de forma totalmente autónoma.
Sobre la melatonina en sí —su mecanismo de acción, sus formas y los principios generales de dosificación— escribimos con más detalle en nuestra ficha sobre la melatonina, donde también tratamos su uso fuera del contexto del TDAH, por ejemplo para el jet lag o el trabajo por turnos en adultos.
Limitaciones de estos datos
Lo que este ensayo no demuestra
Se trata de un único ensayo aleatorizado, aunque bien diseñado, con una muestra moderada de 105 niños, no un metaanálisis que combine los resultados de varios ensayos independientes. La intervención duró 4 semanas, lo que no permite extraer conclusiones sobre los efectos de un uso a largo plazo, de varios años, de melatonina en niños con TDAH. El ensayo incluyó a niños que no tomaban medicación para el TDAH durante el estudio — los resultados podrían no trasladarse directamente a niños tratados simultáneamente con estimulantes, cuyas interacciones con la melatonina no se evaluaron en este ensayo. Por último, la ausencia de efecto sobre el comportamiento y las funciones cognitivas no significa que ese efecto no exista en absoluto — podría simplemente requerir un periodo de observación más largo o un método de medición distinto al utilizado en este ensayo concreto.
Pregunta
Respuesta breve
¿Ayuda la melatonina a los niños con TDAH a dormirse más rápido?
Sí — ensayo aleatorizado: el inicio del sueño se adelantó 26,9 minutos (p<0,0001)
¿Alarga el tiempo total de sueño?
Sí — en 19,8 minutos, frente a un empeoramiento en el grupo placebo (p=0,01)
¿Mejora los síntomas diurnos del TDAH?
No — no hay efecto significativo sobre el comportamiento, las funciones cognitivas ni la calidad de vida
¿Es un ensayo grande y multicéntrico?
No — un único ECA bien diseñado con 105 niños, que requiere confirmación
¿Es segura a corto plazo?
Sí, en este ensayo — sin efectos adversos graves durante 4 semanas
Melatonina y sueño en niños con TDAH, en resumen
Nuestra recomendación editorial
La melatonina es una de las pocas intervenciones para las dificultades de conciliación del sueño en niños con TDAH que ha sido evaluada en un ensayo aleatorizado sólidamente diseñado y específico para esta población — y, dentro de este alcance limitado, los resultados son alentadores. Sin embargo, es importante no trasladar este entusiasmo a todo el cuadro del TDAH: es una herramienta para un problema de sueño concreto, no un apoyo universal para un niño con este trastorno.
Dormir mejor es un objetivo valioso en sí mismo, aunque no resuelva todas las dificultades asociadas al TDAH. Los padres merecen claridad: la melatonina puede ayudar a un niño a conciliar el sueño, pero no sustituirá un abordaje integral del propio TDAH.
Julia Wiśniewska, redacción de VitMode
Preguntas frecuentes
No. Un ensayo aleatorizado mostró una mejora significativa en los parámetros del sueño (inicio del sueño más rápido, sueño más largo), pero ningún efecto significativo sobre el comportamiento relacionado con el TDAH, las funciones cognitivas o la calidad de vida. La melatonina aborda un problema concreto de conciliación del sueño, no el trastorno en sí.
En el ensayo de Van der Heijden et al. se usó una dosis de 3 o 6 mg, según el peso corporal del niño, administrada por la noche durante 4 semanas. La dosificación para un niño concreto siempre debe determinarla un médico, no copiarse directamente del ensayo.
El ensayo comentado incluyó a niños que no tomaban medicación para el TDAH durante el estudio, por lo que no evalúa directamente las interacciones entre estimulantes y melatonina. Los niños tratados simultáneamente con fármacos para el TDAH solo deberían recibir melatonina tras consultarlo con el médico responsable.
El ensayo duró 4 semanas, por lo que no aporta datos directos sobre los efectos de un uso de varios años. Conviene revisar periódicamente con un médico la decisión de continuar la suplementación a largo plazo, teniendo en cuenta tanto la eficacia como los posibles cambios en las necesidades del niño.
Pueden contribuir varios factores: un retraso en la liberación natural de melatonina (DLMO retrasado) observado en algunos niños con TDAH, así como un efecto secundario de los medicamentos estimulantes usados para tratar el trastorno, que pueden dificultar aún más conciliar el sueño por la noche.
El ensayo comentado no aporta pruebas de ello — pese a la clara mejora en los parámetros del sueño, no se observó un efecto significativo sobre el comportamiento relacionado con el TDAH. La melatonina no debería considerarse una alternativa al tratamiento establecido del TDAH, sino solo un posible apoyo ante dificultades de sueño concomitantes.
Aunque el ensayo comentado no lo evaluó directamente, los principios generales del manejo de los trastornos del sueño sugieren que la melatonina funciona mejor como parte de una estrategia más amplia, que incluya una hora fija para acostarse, limitar las pantallas por la noche y una rutina tranquila antes de dormir, en lugar de como una solución aislada y autónoma.