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Nitratos de la remolacha y presión arterial — ¿qué muestra el metaanálisis?

El zumo de remolacha suele recomendarse como una forma natural de bajar la presión arterial —gracias a su contenido naturalmente alto en nitratos inorgánicos, que el organismo transforma en óxido nítrico, un potente vasodilatador. Un metaanálisis de 16 pequeños ensayos cruzados muestra efectivamente una caída estadísticamente significativa de la presión sistólica, pero el mecanismo en sí es más complejo y depende de factores individuales de lo que sugieren los titulares —y la mayoría de los ensayos abarcaron periodos de intervención muy cortos.

PZdr Piotr Zieliński27 de agosto de 202611 min de lectura
Índice

La remolacha como "remedio natural para la presión" — de dónde viene esta reputación

El zumo de remolacha y la remolacha como verdura tienen en internet y en parte de las guías nutricionales la reputación de un remedio natural casi milagroso para bajar la presión arterial. Esta reputación no surgió de la nada —la remolacha, al igual que la rúcula, las espinacas o la lechuga, pertenece a las verduras excepcionalmente ricas en nitratos inorgánicos (NO3-), compuestos que el organismo puede transformar en óxido nítrico, una molécula con una potente acción vasodilatadora. Se trata de una vía bioquímica real, descrita fisiológicamente, y no solo de una creencia popular.

La pregunta es, sin embargo, qué tan grande es este efecto en la práctica, en quién funciona mejor y si los datos en los que se basa esta reputación justifican realmente tratar la remolacha como una intervención comparable a los cambios de estilo de vida descritos en nuestra entrada sobre la hipertensión arterial, como la reducción del sodio o la dieta DASH. En este artículo nos basamos en un metaanálisis concreto, el primero en recopilar sistemáticamente los ensayos clínicos disponibles sobre este tema.

La vía nitrato-nitrito-óxido nítrico: cómo funciona realmente

Los nitratos inorgánicos de la dieta (los más abundantes en la remolacha, pero también en las verduras de hoja verde) se absorben en el tracto digestivo y pasan al torrente sanguíneo, desde donde parte de ellos son captados activamente por las glándulas salivales y secretados de nuevo a la boca junto con la saliva. Este es un elemento clave y poco intuitivo de este mecanismo: la transformación posterior de los nitratos no ocurre en el intestino, sino en la superficie de la lengua.

Las bacterias anaerobias que habitan de forma natural en la parte posterior de la lengua reducen los nitratos a nitritos (NO2-) mediante un proceso de fermentación anaerobia. Una vez vuelven a ser deglutidos, los nitritos se transforman, en el medio ácido del estómago y en los tejidos del organismo, en óxido nítrico (NO) —la misma molécula señalizadora que dilata los vasos sanguíneos al relajar el músculo liso de sus paredes, reduciendo la resistencia vascular y, en consecuencia, la presión arterial. Se trata de una vía independiente de la ruta clásica de síntesis del NO a partir del aminoácido L-arginina mediante la enzima NOS, lo que la convierte en un mecanismo adicional y distinto de regulación del tono vascular.

Las bacterias de la boca como eslabón imprescindible

Evidencia sólida

Esta etapa de reducción de nitratos a nitritos por parte de las bacterias de la lengua está bien descrita fisiológicamente y se considera un paso imprescindible y necesario de toda la vía —sin él, los nitratos dietéticos ingeridos por vía oral en gran medida no se traducen en un aumento del nivel de óxido nítrico en el organismo. Esto es importante para entender por qué la eficacia de esta intervención puede variar entre personas, algo a lo que volveremos en la sección sobre limitaciones.

Qué mostró el metaanálisis de Siervo y colaboradores

Inorganic nitrate and beetroot juice supplementation reduces blood pressure in adults

Evidencia moderada

Siervo M, Lara J, Ogbonmwan I, Mathers JC · The Journal of Nutrition · 2013

La revisión sistemática y el metaanálisis incluyeron 16 estudios que cumplían los criterios de inclusión, con un total de 254 participantes (de 7 a 30 personas por estudio). La suplementación con nitratos inorgánicos o zumo de remolacha redujo la presión arterial sistólica en una media de 4,4 mmHg (IC del 95 %: -5,9 a -2,8; p<0,001) —un efecto estadísticamente significativo. La presión diastólica se redujo en una media de 1,1 mmHg (IC del 95 %: -2,2 a 0,1; p=0,06) —un efecto en el límite de la significación estadística, formalmente no significativo. La metarregresión mostró una relación entre la dosis diaria de nitratos y la magnitud de la caída de la presión sistólica (p<0,05) — cuanto mayor la dosis, mayor el efecto observado.

Ver estudio

Los 16 estudios tenían un diseño cruzado (crossover), y los periodos de intervención eran cortos —desde una dosis única observada a las 2 horas hasta un máximo de 15 días de uso regular. En otras palabras: se trata de un metaanálisis de efectos agudos a corto plazo, no de datos de una suplementación de varios meses o años como los que conocemos, por ejemplo, en los estudios sobre estatinas o fármacos antihipertensivos.

Los propios autores del metaanálisis señalaron explícitamente en su resumen que estos resultados requieren confirmación en estudios a largo plazo y en poblaciones con mayor riesgo cardiovascular —es decir, en los grupos para los que una intervención que reduce la presión tendría la mayor importancia clínica práctica. Es una advertencia honesta que conviene tener presente al intentar extrapolar estos resultados al uso cotidiano y prolongado.

4,4 mmHg — ¿es mucho o poco?

Una caída de la presión sistólica de 4,4 mmHg suena modesta en comparación con los efectos de algunos fármacos antihipertensivos, que pueden reducir la presión en diez o más mmHg. Sin embargo, a modo de comparación, en estudios epidemiológicos poblacionales, una reducción de la presión sistólica media en la población de tan solo unos pocos mmHg se asocia con una disminución mensurable del riesgo de ictus y de enfermedad coronaria a nivel poblacional —así que un efecto de esta magnitud no es fisiológicamente trivial, aunque en una persona concreta no sustituya al tratamiento farmacológico.

Un efecto estadísticamente significativo sobre la presión sistólica junto con la falta de significación para la presión diastólica es, además, un patrón frecuente en los estudios sobre intervenciones vasodilatadoras —esto concuerda con el mecanismo de acción del óxido nítrico, que influye con más fuerza en las arterias grandes y en la onda de pulso que en la resistencia vascular periférica, más relacionada con el valor diastólico.

Una relación dosis-efecto es una señal mecanicista sólida

La relación dosis-efecto demostrada en la metarregresión, entre la dosis de nitratos y la magnitud de la caída de la presión sistólica, es un argumento importante a favor de que el efecto observado es real y biológicamente plausible, no aleatorio —en los efectos fisiológicos genuinos, típicamente cuanta más sustancia activa, más fuerte la respuesta, hasta cierto punto de saturación.

Por qué el efecto puede variar entre personas

Dado que la etapa clave e imprescindible de toda la vía es la reducción de nitratos a nitritos por bacterias anaerobias de la lengua, la consecuencia lógica es que la composición y la actividad del microbioma oral de una persona pueden influir realmente en cuánto óxido nítrico se produce finalmente a partir de la misma dosis de nitratos de la dieta. Este sigue siendo un ámbito de investigación activa, pero mecánicamente constituye una explicación plausible de por qué algunas personas notan un efecto más marcado tras consumir remolacha que otras, con dosis aparentemente iguales.

Por la misma razón, en la literatura aparecen observaciones de que el uso regular de enjuagues bucales fuertemente antibacterianos podría debilitar esta vía, ya que elimina las bacterias de la lengua responsables de reducir los nitratos a nitritos. Se trata de un aspecto interesante, pero todavía insuficientemente cuantificado del tema —no disponemos actualmente de cifras fiables y precisas sobre en cuánto exactamente un enjuague bucal antibacteriano reduce el efecto hipotensor de los nitratos en una persona promedio, por lo que aquí nos limitamos a una afirmación general y honesta sobre la dirección de esta relación, sin dar valores porcentuales inventados.

Lo que este metaanálisis no demuestra

Los 16 estudios tenían una duración corta, en su mayoría muy corta (de 2 horas a 15 días), y un diseño cruzado con un número reducido de participantes por estudio (7-30 personas). Esto es adecuado para demostrar un efecto fisiológico agudo, pero no demuestra que el consumo regular y prolongado de remolacha o zumo de remolacha mantenga la misma caída de presión a lo largo del tiempo, ni que se traduzca en criterios de valoración sólidos, como una menor incidencia de ictus o infartos. Los propios autores del metaanálisis señalaron la necesidad de estudios a largo plazo en poblaciones de mayor riesgo cardiovascular —según los datos disponibles, esos estudios siguen siendo necesarios.

Mitos y hechos sobre la remolacha y la presión

Mito

Puesto que los estudios muestran una caída de presión estadísticamente significativa, el zumo de remolacha puede sustituir a los medicamentos para la hipertensión.

Realidad

El efecto mostrado en el metaanálisis (4,4 mmHg para la presión sistólica) es real, pero muchas veces menor que el efecto típico de los fármacos antihipertensivos, y los datos provienen de estudios cruzados a corto plazo, no de un uso prolongado. Los nitratos de la remolacha pueden ser un complemento razonable de la dieta, pero no un sustituto del tratamiento farmacológico prescrito para la hipertensión.

Un segundo mito frecuente se refiere al mecanismo en sí: parte de los mensajes sugiere que la "remolacha" como verdura tiene propiedades mágicas, cuando en realidad se trata de un compuesto químico concreto y medible —los nitratos inorgánicos—, presente también en otras verduras, aunque con menos frecuencia en una concentración tan alta como en la remolacha y su zumo.

Qué hacer en la práctica

Conclusiones prácticas para quienes consideran la remolacha como parte de una dieta para reducir la presión

  • La remolacha y su zumo pueden ser un complemento razonable de una dieta que favorezca una presión arterial saludable, junto a intervenciones ya bien documentadas como la reducción del sodio o la dieta DASH
  • Nunca se debe suspender ni reducir por cuenta propia la dosis de medicamentos antihipertensivos prescritos basándose únicamente en la suplementación con nitratos de la dieta — la decisión de modificar el tratamiento corresponde exclusivamente al médico responsable
  • Las personas que usan regularmente enjuagues bucales fuertemente antibacterianos podrían teóricamente debilitar esta vía bioquímica concreta —no es motivo para renunciar a la higiene bucal, pero conviene tener presente esta relación
  • El efecto es de corta duración y está mejor documentado tras una dosis única o de corto plazo — el consumo regular y diario parece un enfoque más razonable que recurrir de forma puntual y ocasional al zumo de remolacha justo antes de una medición de presión
  • Las personas con cálculos renales de oxalato u otras contraindicaciones dietéticas deberían consultar con un médico antes de aumentar el consumo de remolacha, ya que esta verdura también contiene oxalatos

Nitratos de la remolacha y presión — resumen

PreguntaRespuesta breve
¿Los nitratos de la remolacha reducen la presión?Sí, en un metaanálisis de 16 estudios (254 personas) la presión sistólica se redujo significativamente en 4,4 mmHg
¿El efecto también afecta a la presión diastólica?La caída de 1,1 mmHg estuvo en el límite de la significación estadística (p=0,06) — un efecto incierto
¿Esto sustituye a los medicamentos para la hipertensión?No — el efecto es mucho menor que la acción típica de los fármacos, y los estudios eran a corto plazo
¿Cómo funciona el mecanismo?Los nitratos se reducen a nitritos por bacterias de la lengua, y luego se transforman en óxido nítrico vasodilatador
¿Todos experimentan el mismo efecto?Probablemente no — la eficacia depende del microbioma oral, imprescindible para la transformación de los nitratos

Nitratos de la remolacha y presión arterial de un vistazo

Nuestra recomendación editorial

El metaanálisis de Siervo y colaboradores es un resumen sólido y sistemático de los estudios cruzados disponibles en el momento de su publicación, y muestra un efecto real y medible de los nitratos de la remolacha sobre la presión sistólica. Al mismo tiempo, una presentación honesta de este tema exige señalar que hablamos de efectos agudos a corto plazo procedentes de estudios pequeños, y no de pruebas de un control duradero y plurianual de la presión comparable a la farmacoterapia o a los cambios de estilo de vida mejor documentados.

Consideramos la remolacha y su zumo como un complemento sensato, basado en un mecanismo fisiológico real, de una dieta que favorece una presión arterial saludable —no como un sustituto del tratamiento. Para las personas con hipertensión diagnosticada, el consejo más importante sigue siendo el mismo: consulta médica, medición regular de la presión y cumplimiento del tratamiento prescrito, con este tipo de intervenciones dietéticas como complemento, no como alternativa.

Me gusta mucho este metaanálisis porque muestra algo bastante infrecuente en la medicina del estilo de vida: una cifra concreta, un mecanismo concreto y una advertencia honesta de los autores de que se necesitan más datos. Ese es exactamente el nivel de certeza que conviene comunicar a los pacientes — ni una exageración entusiasta, ni descartar el tema por completo.

Dr. Piotr Zieliński, redacción de VitMode

Preguntas frecuentes

El metaanálisis de Siervo y colaboradores incluyó estudios con dosis variadas y mostró una relación dosis-efecto para la presión sistólica —cuanto mayor la dosis de nitratos, mayor la caída observada. El propio metaanálisis no indica una dosis única y universalmente recomendada para todos, ya que los estudios diferían en su protocolo, por lo que la decisión sobre la cantidad conviene basarla más en una incorporación general y regular de la remolacha a la dieta que en intentar reproducir la dosis exacta de un estudio concreto.

El metaanálisis de Siervo y colaboradores no comparó directamente distintos métodos de cocción de la remolacha, por lo que no tenemos una respuesta numérica a esta pregunta a partir de esta fuente concreta. En general, los nitratos son compuestos solubles en agua y parcialmente sensibles a las altas temperaturas, por lo que el zumo de remolacha cruda suele utilizarse con más frecuencia en los estudios sobre este mecanismo que la remolacha cocida durante mucho tiempo en abundante agua.

La vía de transformación de los nitratos en óxido nítrico requiere bacterias anaerobias en la lengua que reducen los nitratos a nitritos —este es un paso bien descrito y necesario del mecanismo. Los enjuagues bucales fuertemente antibacterianos podrían teóricamente limitar la población de estas bacterias, y con ello debilitar esta vía, aunque no disponemos, a partir de este metaanálisis concreto, de cifras precisas sobre la magnitud de este efecto —es más bien una dirección mecánicamente justificada de la relación que un resultado plenamente cuantificado.

La remolacha como verdura es segura para la mayoría de las personas que toman fármacos antihipertensivos, pero cualquier cambio dietético significativo o suplementación considerada conviene comentarla con el médico responsable, especialmente si se toman varios medicamentos que reducen la presión al mismo tiempo, para evitar una caída excesiva y descontrolada de la presión (hipotensión).

En el metaanálisis, la caída de la presión diastólica (1,1 mmHg) estuvo en el límite de la significación estadística (p=0,06), mientras que la caída de la sistólica (4,4 mmHg) fue claramente significativa (p<0,001). Este patrón es coherente con el mecanismo de acción del óxido nítrico, que influye más en las arterias grandes y en la onda de pulso, más responsables del valor sistólico, que en la resistencia vascular periférica, más relacionada con el valor diastólico.

El metaanálisis de Siervo y colaboradores incluyó distintas formas de suplementación con nitratos, entre ellas el zumo de remolacha y los suplementos de nitrato inorgánico, por lo que el mecanismo general y la dirección del efecto deberían ser similares. Lo esencial es más bien el contenido real de nitratos del producto en cuestión que la forma en sí (zumo, cápsula, polvo) —y ese contenido puede variar entre fabricantes y no siempre aparece claramente indicado en la etiqueta.

Esto no lo sabemos con exactitud a partir de este metaanálisis —los 16 estudios incluidos duraron entre 2 horas y un máximo de 15 días, y los propios autores señalaron la necesidad de estudios a largo plazo. No hay motivos para suponer que el efecto desaparezca con un uso más prolongado, pero tampoco existen todavía datos sólidos de estudios plurianuales que lo confirmen de forma concluyente.

Fuentes

PZ

dr Piotr Zieliński

Médico especialista en endocrinología, consultor científico

Piotr revisa los contenidos sobre hormonas, salud metabólica y farmacología de suplementos.

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Comentarios (2)

  • KW

    Kasia W. hace 2 semanas

    Muy claramente explicado, sobre todo la sección de interacciones — no lo había visto tan bien reunido en ningún otro sitio.

  • MT

    Marek T. hace un mes

    ¿Tenéis pensado actualizarlo con el último estudio de este año? Vi un metaanálisis interesante.