Siesta diurna: ¿cuántos minutos para evitar la inercia del sueño?
La intuición sugiere que una siesta más larga es una siesta mejor — más tiempo de recuperación debería aportar más beneficios. Un estudio controlado en un laboratorio del sueño, que comparó siestas de 5, 10, 20 y 30 minutos tras una noche de sueño restringido, muestra algo sorprendentemente contrario: una siesta de 10 minutos produjo una mejora casi inmediata y de amplio alcance en el estado de alerta y la función cognitiva, que duró hasta casi 2,5 horas, mientras que una siesta de 30 minutos desencadenó una inercia del sueño medible — justo después de despertar, los participantes rindieron peor, no mejor, antes de que apareciera cualquier beneficio. Este es uno de esos raros casos en la ciencia del sueño donde "menos" realmente significa "mejor", no una solución de compromiso. En este artículo revisamos con detalle qué mostró el estudio cruzado de Brooks y Lack, y cómo traducir esos datos en una estrategia práctica para las siestas.
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