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Melasma y manchas de la piel: causas y tratamiento basados en la evidencia

El melasma es una de las manchas de la piel más persistentes: manchas simétricas y marrones en la cara que se intensifican con el sol y las fluctuaciones hormonales, y que pueden volver más marcadas tras un tratamiento mal elegido. Explicamos qué desencadena realmente el melasma, por qué la protección solar es la base de cualquier terapia, y qué tratamientos —desde la hidroquinona hasta el ácido tranexámico— cuentan realmente con evidencia de estudios clínicos.

AKdr Anna Kowalczyk16 de septiembre de 202613 min de lectura
Índice

Qué es el melasma

El melasma (antes llamado también cloasma) es un trastorno de pigmentación cutánea adquirido y crónico que se manifiesta con manchas simétricas, marrones o pardo-grisáceas, sobre todo en las mejillas, la frente, la nariz, el labio superior y la barbilla, las zonas más expuestas al sol. Afecta con mucha más frecuencia a las mujeres que a los hombres y a las personas con fototipos de piel más oscuros, en quienes la intensidad y la persistencia de las manchas suelen ser mayores que en las personas de piel clara.

Una característica clave del melasma, que lo distingue de muchas otras manchas, es su carácter crónico y de varias capas: la producción excesiva de melanina no afecta solo a la capa superficial de la epidermis, sino que en muchos casos llega también a la dermis, lo que dificulta el tratamiento y explica por qué las manchas reaparecen con tanta facilidad incluso tras un tratamiento aparentemente exitoso.

Causas — por qué me pasa precisamente a mí

Principales factores desencadenantes y agravantes del melasma

  • La exposición a la radiación UV y a la luz visible del sol — el factor individual más potente que desencadena y mantiene las manchas, actuando tanto directamente como al amplificar otros factores
  • El embarazo (la llamada "máscara del embarazo", chloasma gravidarum) — resultado de las fluctuaciones de estrógeno y progesterona, que suele remitir parcial o totalmente tras el parto, aunque no siempre por completo
  • Los anticonceptivos hormonales orales y la terapia hormonal sustitutiva
  • El síndrome de ovario poliquístico (SOP) y otros trastornos asociados a niveles elevados de hormonas sexuales
  • La predisposición genética — es frecuente un historial familiar positivo de melasma
  • Ciertos medicamentos fotosensibilizantes y cosméticos irritantes, que pueden intensificar la reacción inflamatoria y la pigmentación secundaria
  • El calor (por ejemplo, de cocinas o saunas) como factor agravante adicional en algunos pacientes, independientemente de la propia radiación UV

El mecanismo que une estos factores se basa en una activación excesiva de los melanocitos —las células que producen melanina— bajo la influencia de la radiación UV y las hormonas sexuales, lo que provoca un mayor depósito de pigmento en la epidermis y, en muchos casos, también en la dermis. Además, en la piel afectada se observa una mayor vascularización (desarrollo de pequeños vasos sanguíneos), lo que explica en parte por qué algunas terapias dirigidas únicamente al propio pigmento no siempre dan un resultado completo.

La protección solar: la base sin la cual nada más funciona

Ningún tratamiento funciona sin una fotoprotección constante

Dado que la radiación UV y la luz visible son el principal factor que mantiene el melasma, la protección solar diaria y durante todo el año no es un complemento del tratamiento, sino una condición necesaria para él. Incluso la pauta despigmentante más eficaz no dará un resultado duradero si la piel se expone con regularidad al sol sin protección. Sobre cómo elegir un protector solar eficaz escribimos en un artículo aparte dedicado por completo a este tema.

En el melasma tiene especial importancia la protección frente a la luz visible, no solo frente a los UV: en personas con fototipos de piel más oscuros, los filtros minerales que contienen óxido de hierro (además del propio óxido de zinc y el dióxido de titanio) han mostrado en estudios una eficacia adicional para reducir las recaídas, ya que también bloquean parte del espectro de luz visible sobre el que los filtros UV clásicos no siempre actúan por completo.

Qué muestra la revisión de la evidencia sobre el tratamiento

Melasma Treatment: An Evidence-Based Review

Evidencia sólida

McKesey J, Tovar-Garza A, Pandya AG · American Journal of Clinical Dermatology · 2020

Una revisión sistemática de 113 estudios con 6897 participantes evaluó las intervenciones disponibles para el melasma. La crema de triple combinación (hidroquinona, tretinoína, un corticosteroide suave) y la hidroquinona sola siguen siendo las terapias tópicas más eficaces y con la eficacia mejor documentada. El ácido tranexámico oral se señaló como una opción prometedora en pacientes con melasma moderado a grave y recurrente, aunque los autores subrayan la necesidad de más estudios sobre su seguridad a largo plazo.

Ver estudio

La hidroquinona aplicada tópicamente actúa inhibiendo la tirosinasa, una enzima clave en la vía de producción de melanina. Es eficaz, pero requiere un uso controlado, ya que un uso inadecuado y demasiado prolongado (especialmente a las concentraciones altas disponibles sin receta en algunos países) conlleva riesgo de ocronosis exógena, una decoloración oscura paradójica y difícil de tratar. En la práctica clínica se suele usar de forma cíclica, durante periodos limitados, a menudo combinada con tretinoína y un corticosteroide suave en una fórmula triple.

Ácido tranexámico: una opción más reciente con evidencia creciente

El ácido tranexámico, conocido desde hace tiempo como fármaco que inhibe el sangrado, ha ganado en la última década un lugar en el tratamiento del melasma gracias a su efecto de reducir la vascularización y la actividad de los melanocitos en la piel afectada. Puede usarse por vía tópica, oral o mediante inyecciones intradérmicas, con un número creciente de estudios que comparan estas formas con la hidroquinona clásica y que sugieren una eficacia comparable, o incluso algo superior en algunos protocolos para el ácido tranexámico tópico e intradérmico, con menor riesgo de irritación.

El ácido tranexámico oral requiere valoración médica

El ácido tranexámico administrado por vía oral tiene un riesgo documentado, aunque poco frecuente, de complicaciones tromboembólicas, por lo que no debe utilizarse sin consulta médica y sin descartar contraindicaciones, incluido un historial personal o familiar de trombosis. Es un medicamento, no un cosmético: la decisión de usarlo para el melasma siempre debe tomarla un médico, idealmente un dermatólogo.

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Otras opciones de tratamiento

Métodos adicionales utilizados en el tratamiento del melasma

  • Ácido azelaico — una alternativa más suave a la hidroquinona, bien tolerada, aunque suele actuar más despacio
  • Retinoides (tretinoína) — usados solos o combinados, aceleran la renovación de la epidermis y ayudan a eliminar el pigmento acumulado
  • Peelings químicos (ácido glicólico, ácido salicílico) — de apoyo, requieren precaución en personas con fototipos más oscuros por el riesgo de hiperpigmentación posinflamatoria
  • Tratamientos con láser y luz pulsada intensa — pueden dar buenos resultados a corto plazo, pero conllevan un mayor riesgo de recaída, o incluso de empeoramiento del melasma, si se eligen mal los parámetros, especialmente en personas de piel más oscura
  • Niacinamida tópica — como terapia de apoyo con un perfil de efectos secundarios más suave, aunque con menos evidencia que la hidroquinona o el ácido tranexámico
Mito

Un tratamiento con láser elimina el melasma de una vez por todas.

Realidad

El melasma es una enfermedad crónica y propensa a recidivar, también tras los tratamientos con láser, que en esta afección concreta pueden conllevar un riesgo de empeoramiento mayor que en otros tipos de manchas, especialmente con una mala elección del dispositivo o sin una fotoprotección rigurosa tras el procedimiento. Un objetivo de tratamiento realista es el control a largo plazo de la intensidad de las manchas, no una "curación" única y definitiva.

Cuándo conviene consultar a un dermatólogo

Señales para no tratarse únicamente por cuenta propia

Las manchas cutáneas nuevas, asimétricas, que cambian rápidamente de forma o color, las manchas acompañadas de picor, dolor o ulceración, así como cualquier duda sobre el diagnóstico (el melasma a veces se confunde con otras causas de manchas, entre ellas las manchas solares, la hiperpigmentación posinflamatoria o, más raramente, lesiones en las que hay que descartar un cáncer de piel) deberían llevar a una consulta dermatológica antes de iniciar un tratamiento despigmentante por cuenta propia. El uso de productos despigmentantes potentes y no controlados sin un diagnóstico correcto puede retrasar la detección de un problema cutáneo más grave.

Resumen

PreguntaRespuesta breve
¿Qué agrava más el melasma?La exposición al sol y a la luz visible — el factor individual más potente
¿Basta el cuidado de la piel sin protector solar?No — la fotoprotección diaria es condición necesaria para que funcione cualquier otra terapia
¿Qué tratamiento tiene la eficacia mejor documentada?La hidroquinona, especialmente combinada con tretinoína y un corticosteroide suave
¿Es seguro el ácido tranexámico?Sí, por vía tópica e intradérmica con la elección adecuada; por vía oral requiere valoración médica por el riesgo de trombosis
¿Desaparece el melasma de forma definitiva tras el tratamiento?Rara vez de forma permanente — es una enfermedad crónica que requiere control a largo plazo, no un procedimiento único

Melasma — lo más importante en resumen

Nuestra recomendación editorial

El melasma es una de esas afecciones cutáneas en las que el entusiasmo por tratamientos nuevos y agresivos conduce fácilmente a peores resultados que mantenerse fiel a lo básico de forma constante. Las terapias mejor documentadas —hidroquinona, ácido tranexámico, ácido azelaico— funcionan de verdad, pero solo combinadas con una protección solar rigurosa durante todo el año, sin la cual el efecto de cualquiera de ellas es temporal.

En el melasma, el protector solar no es un complemento de la terapia: es la terapia. Todo lo demás que prescribamos solo funciona si esta única cosa, aparentemente la más simple, se aplica de forma constante, cada día, también en invierno y en días nublados.

Dra. Anna Kowalczyk, redacción de VitMode

Preguntas frecuentes

En algunas mujeres, las manchas relacionadas con el embarazo (chloasma gravidarum) remiten parcial o totalmente en unos meses o hasta un año tras el parto a medida que se normalizan las hormonas, pero en otras persisten y requieren tratamiento. Una fotoprotección constante durante este periodo ayuda a limitar la intensidad de las manchas, remitan o no por sí solas.

No en todas las mujeres — la anticoncepción hormonal es uno de los factores de riesgo documentados, pero el melasma solo se desarrolla en una parte de quienes la usan, normalmente con una predisposición genética coexistente o una exposición solar importante. Una decisión de cambiar de método anticonceptivo por el melasma conviene comentarla con el médico que lo prescribe, teniendo en cuenta también otras indicaciones de su uso.

No, aunque aparece mucho más a menudo en ellas — los hombres representan una minoría de los casos, en quienes el papel principal lo desempeña la exposición solar, y en menor medida los factores hormonales típicos de las mujeres.

Una mejora realista con tratamiento tópico (hidroquinona, ácido azelaico) suele aparecer tras 4-8 semanas de uso constante, y el efecto completo puede requerir varios meses. El melasma es una enfermedad crónica, por lo que el tratamiento y la prevención de recaídas suelen durar bastante más que el periodo inicial de mejora visible.

Algunos estudios pequeños sugieren cierto efecto de apoyo de los antioxidantes orales, pero la evidencia es bastante más débil que para la hidroquinona o el ácido tranexámico, y ningún suplemento sustituye a la protección solar ni a un tratamiento tópico contrastado.

Puede utilizarse, pero requiere especial precaución y experiencia por parte de quien lo realiza — en personas con fototipos más oscuros, un peeling demasiado intenso conlleva un riesgo real de hiperpigmentación posinflamatoria, que puede ser más difícil de tratar que el propio melasma original.

El melasma en sí no es un síntoma de enfermedad tiroidea, pero algunos trastornos hormonales, entre ellos el SOP, aumentan su riesgo, por lo que ante síntomas asociados como reglas irregulares o vello excesivo conviene comentar con un médico un estudio hormonal más amplio.

Con predisposición genética, la prevención total no siempre es posible, pero una fotoprotección rigurosa durante todo el año y evitar los factores desencadenantes conocidos (por ejemplo, la anticoncepción hormonal sin indicación médica) reducen de forma significativa el riesgo de que aparezcan o se agraven las manchas.

Fuentes

AK

dr Anna Kowalczyk

Doctora en Biología Molecular (Universidad de Varsovia), 8 años investigando el envejecimiento celular

Anna estudió biología molecular en la Universidad de Varsovia y, tras el doctorado, pasó ocho años en un laboratorio investigando los mecanismos del envejecimiento celular y la autofagia. Llegó al periodismo científico casi por casualidad: frustrada por lo fácil que resultaba simplificar en exceso los hallazgos de su campo en los medios, empezó un blog que explicaba la biología del envejecimiento en términos accesibles. Ese blog se convirtió en la semilla de VitMode. Hoy Anna supervisa todo el proceso editorial y vela por que cada texto pase por el mismo rigor que exigía su antiguo laboratorio: fuentes primarias, revisión de la metodología y honestidad sobre los límites de la evidencia. Fuera del trabajo, practica escalada de bloque con dedicación.

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Comentarios (2)

  • KW

    Kasia W. hace 2 semanas

    Muy claramente explicado, sobre todo la sección de interacciones — no lo había visto tan bien reunido en ningún otro sitio.

  • MT

    Marek T. hace un mes

    ¿Tenéis pensado actualizarlo con el último estudio de este año? Vi un metaanálisis interesante.